Reseca resaca

Si la paz del mundo empieza por uno mismo, dejaré de llevarme la contraria porque no puedo estar enfadada por estar enamorada, pero eso de que el cerebro se me haga migas cuando no estás porque el corazón se me encoje, no me gusta nada.
Y tampoco me voy a enfadar porque mi deseo sexual se haya quedado reducido a tu miembro masculino cuando antes tenía la libertad del libre albedrío.
Y mucho menos por el hecho de que.
El rectángulo en blanco del hueco de mi redactar se me queda pequeño para expresar la intensidad de la luz de tu mirada y todo el conjunto de cosas que me haces sentir/pensar/reflexionar.

Y es que por muy grande que sea mi mundo, yo sólo veo una parte y tú me muestras otro.
Y supongo que ahí está la magia. En la perspectiva diferente de los pareceres y en saber que del blanco al negro siempre está el gris.

Esto es una carta de amor de profundo y cerebrado y lo demás que escriba los tonos de los rosas y lo demás la lujuria del amor y lo demás a saber...
Te quiero 
Y que se enteren ocho u ochocientos mil no tiene la mínima importancia porque a mi sólo me importa que te enteres tú.
Y no quiero ni imagen ni música para adornar mis palabras. Sólo que las leas. 



Me gustaría en vertical y en horizontal con monigotes en los medios...

Me gustaría que mi piel fuera de manzana y así ser tu veneno por no decir pecado, celebrar la navidad cómo si fuera un día cualquiera enroscada a tus costillas, jugar a la guerra y la paz con los miembros de los cuerpos que habitamos.
Me gustaría que no te fueras para así no tener que venir....Uhm y podría saber si mi sexo y seso se van a cansar de ti...
Hasta el día que me muera.
Me gustaría que las palabras se nos cansaran para sólo tener que mirarnos los ojos y gastar las justas y las necesarias para hacerte el día bueno y la suma de ellos algo genial.
Me gustaría sobre todo y ante todo que contigo el frío no me llegue y el vacío únicamente sea la ausencia de tu presencia.
No sé...me gustaría una normalidad llena de locuras y una rutina llena de entretenidos entre piel y humanidades...
enfadarnos sabiendo que nos vamos a perdonar...para poder enfadarnos con el conocimiento de  las causas, saber que el mundo tiene el sentido por el simple hecho de habernos encontrado, que nos pensemos pensando y nos amemos amando...todo en gerundios incondicionales para "ser" participios, que el amor no se nos gaste y no lo tengamos que racionar, que lo ideal existe sabiendo la falta de perfección, que el rosa no nos ensucie el cerebro, y la razón no nos tapone el corazón, que la causa y el efecto, sea afecto de etiqueta negra y si no hay abrazos especiales que sean siempre espaciales, saber que los modos y las maneras son los nuestros y no los de los demás, saber que cada día que me despierto no es uno más si no uno menos para así sangrar cada segundo, que hasta el infinito y más allá el mundo es nuestro, que sabremos reciclar el oxido de nuestras condenas, y permutar los dolores y las tristezas...

Me gustaría, de verás que sí.


   

Corpusmetría.

Tostadas, café y el tacón de estar por casa en balanceo continuo.
La cama vacía y arrugada, las ojeras de la visión nocturna y las incógnitas.
Un nombre con apellidos, mi rendición y su palabra.
Aquella plenitud que sentía debía localizarla.
Escuchaba sus gestos, su sonrisa, sus miradas, sus ligeros toques revolucionando su dermis y epidermis, sus ternuras, agasajos, palabras, caricias, roces...el roce blanco de su agua tras la rendición febril del cuerpo.
Aquél sentimiento absoluto de plenitud de lo que se ama por encima de las razones de las lógicas aplastantes...eso era su quiebro, su repiqueteo, su querencia. Ese desubicarse del mundo buscando el reflejo en sus pupilas...eso es
néctar existencial.




El día gris, 
la toma de la conciencia, 
la sonrisa cierta, 
el escaso tramo que cierra el círculo, 
el ritmo de lo que me supone el trazo.
Geometría perfecta.

Martes y 13

A veces lo único importante es sacar el rostro por el rectángulo de la ventana y respirar sin más pretensión que para sonreír al aire que respiro.
Y así evito que la masa cerebral que sostengo con riesgo elevado de locura elucubre métodos sofisticados de evasión.
Las letras no me entretienen, la música se me queda pequeña, escribo con inspiración y sin ganas, pienso demasiado y a veces muy poco o casi nada.
Por eso.
A veces lo único importante es sacar el rostro por el rectángulo de la ventana y respirar sin más pretensión que para sonreír al aire que respiro.

Es tiempo de felicidad.

Paseas por las calles con los guantes para que las manos estén calientes y la bufanda abrigando el cuello. Todo está tan lleno que cuesta respirar. Hay luces de colores, los niños que no están asustados por la cantidad de gente, sonríen.
Dicen que es Navidad.Creo recordar que alguna vez supe que era eso.
A todos aquellos que todavía creen en ella. Feliz Navidad. 
A mí sólo es que se me han quitado las ganas.  

Sólo relevante.

Buceo por mis neuronas. Están afligidas ante la seriedad del asunto que nos ocupa. A ellas y a mí. Nos resulta insoportable el hecho cierto de que no pueda dormir y no estés.
No es una cuestión preocupada. Es una cuestión a secas.

Tengo que publicar la entrada o eliminarla. Porque en los cuadrados de mi retícula, no hay ni un solo borrador.
Releo el párrafo. No es bueno, tampoco malo. Sólo relevante.
Sí, sólo relevante. Sin más pretensión acústico sensitiva. Rezumar las letras está lejos de esta pretensión de entrada.
Aunque si pongo por ejemplo, que las babas de tu lengua por las esquinas en curva de mi cuerpo retumban en mis poros pidiendo humedad. La cosa cambia bastante. 
Pero es que ésto, como he dicho antes, es sólo una cuestión a secas. Un hecho cierto. No puedo dormir y no estás. ¡Maldita caca-cola!

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