Las sombras de los silencios.

Al salir, un rayo de luz de sol chocó con ella en angulo recto.
Al ver de nuevo su sombra en el suelo. Se reconoció.


En la espesura de la noche y con el silencio de la oscuridad, respiró tan profundo como pudo, el cansancio de ser mitad podía con ella. 
Se esmeraba en pensar aquello que no podía sentir. El dolor se había esfumado.
La tele hablaba pero ella escuchaba gritos, nada que ver con lo que decían, todo eran mentiras estancadas en una ambición desorbitada y consentida por miles de personas sin ningún interés más allá de la simple biología. No quería estar en ese estado. Demasiado cansada para cualquier cosa menos una. Demasiado sensible, demasiado seria, demasiado todo de sentirse mitad.
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