8

Sumas, sigues y con un poco de suerte permaneces.

No sé en que momento me percaté de que todo no era como yo me imagine; supongo que todo empezó aquél día que me dijeron que no había reyes magos y aquél otro que me cansé de mirar debajo de la almohada por si aparecía un duende.
Pero el cielo no ha cambiado, siempre ha estado ahí, día tras día, mas otro día más. Y a lo mejor no es importante, pero a mí de repente me ha dado por pensar que sí, qué lo es.
Porque siempre estamos pendientes de lo que cambia y nunca de lo que permanece.

Pues yo creo que es tan demasiado importante que ni siquiera somos capaces de percibirlo y da igual si el próximo blog lo hago en inglés. El cielo siempre estará ahí.



7

Me recreo en el silencio, respiro despacio sin querer quebrar el aire.
Me pienso sin ningún punto con extensión y entonces me convenzo de que no soy ningún archivo, ni mío ni de nadie.
Me recreo en el silencio, me siento y me respiro.
Soy libre.
Al ser libre dibujo tu cara en el espacio con mis dedos, no hay pasión, ni emoción, sólo agua.
Agua, mi cuerpo en ella, me estiro.
Equilibrio en movimiento.
Sinfonía acústica muda, llena de, con, sobre, a
latidos, moléculas, neuronas, todo lleno, todo en silencio, todo agua.

.6


Esclavos de sentimientos menores nos perdemos por caminos sin llegadas y sueños dormidos que no queremos, se posan en nuestros pies exigiendo ser recorridos, exigiendo ser realidades.
Maximizamos su importancia, dejando que los grandes, no existan. El riesgo nos hace pequeños, incrédulos de que alguna verdad pueda existir y sin posibilidad alguna de buscarla.
Los sentimientos menores siempre son muchos, no tienen pasados, ni futuros, te agarran el presente y te comprometen el sentido.
(...)
Y por todo ello, aunque no tiene que ver o quizá sí. 

Me declaro en contra de la blogosfera. 
En contra de su sustancial intranscendencia. 
En contra de su insustancial transcendencia.
En contra de su reafirmación de la persona.
En contra de su afirmación impersonal.
En contra del todo y a medias. 
Porque si es ésta la única forma de que me pueda expresar en alto, no merezco ser escuchada, ni oída.
Ni respirada, ni sentida... 
 
No quiero ser esclava de un sentimiento menor.



No pensaba poner musiquirí pero...y el que no tenga duende, qué se joda o se lo busque¡¡


.3

Te recuerdo cada segundo que te olvido cuando dejaste de ser conjetura y eres acierto...



Entre las letras, me siento en el sofá. Apoyo los pies en el canto de la mesa y me centro en la lectura hasta que me meto muy dentro. Media hora, calculo. Hago una pausa,  Miro al vacío, respiro, sigo leyendo, sin música; en silencio. 

Me hago cargo de la narración y con las palabras me imagino el ambiente y la circunstancia. Me siento en las esquinas de las páginas sin caerme, estoy dentro de la novela como observadora, sin poder tocar, ni hablar a los personajes.
No existe este momento, lo gasto en leer (...) 
Hago otra pausa, me levanto, voy a la cocina y bebo un vaso de agua entero. Me lío un cigarro y sigo leyendo mientras fumo.
(...)
Apago el cigarro, cierro el libro y marco la página con una tarjeta de publicidad de una librería que me dieron estando contigo. Lo dejo sobre la mesa, miro hacía la ventana. Tengo mucha luz pero no entra ni un solo rayo de sol.

...Y en menos de lo que son segundos. 
Surges con naturalidad, sin esfuerzo, sin intención, 
me fascinas los argumentos, dominas mi causa más noble, reafirmas mi tendencia natural, mi base y mi fundamento, te respiro,     
voy al escritorio y te escribo.

   

.2

07:30 suena el despertador, lo escucho, abro los ojos, estiro el brazo y lo apago.
20:00 suena el ventilador del ordenador, lo escucho, estiro los dedos y escribo.
Mi mente me dicta palabras, deben estar entrelazadas, si no lo están no las escribo, porque nadie las entendería.





Esta mañana sentada tomando el café en una banqueta alta me hubiera leído el periódico entero. Ahora, la política internacional y la opinión me importan más bien poco. Y dudo mucho que me apetezca leer algo.
Qué esté la pantalla del ordenador delante del ventanal, me acomoda el horizonte mental,  siempre y cuando sea de día, pero queda poco para anochecer.
Pienso en los principios sin final, en los otros, en los básicos y en las miles de letras que me quedan por escribir.
Ahora, en este momento, en el encuentro con mis ganas me pregunto (justo aquí se ha ido la luz, el diferencial ha saltado por los aires, PUM)
La pregunta se ha quedado en un byte y me quedo mirando la torreta de alta tensión pensando si tiene algo que ver.
Sigo escribiendo. 
No hay ninguna importancia en mi cabeza, estoy alejada de cualquier proceso, mi tranquilidad es tan mansa que me acuno en ella y me entra sueño.
Vuelvo a uno de mis principios que no tiene final, me acomodo en el y me acuno. La carencia de emoción me afina la mente y me difumino como el agua de una ola que llega a la orilla y se va, empapando la arena. 
Releo la última frase y sonrío.
Miro la imagen que me ha dado por poner y sonrío.
De repente, me siento tan dueña de mi misma que me creo en perspectiva y me percato de que la pantalla en blanco se me queda pequeña.
De repente pienso en la estupidez humana y vuelvo a sonreír porque la mía no existe.
De repente y como siempre reflexiono que la mayor estupidez que conozco es engañarse a uno mismo y vuelvo a sonreír.
De repente hago un borrador y sonrío.







.4

Sin definir el efecto pero sabiendo las causas.. 

El buen tiempo, me ilumina los cabezales y mira que me gusta ver llover, pero después de tanto gris, el azul celeste se entremete en mis rendijas y me crece un algo por dentro que hace que me sienta bien.


   Sin definir, además no hace calor. No sudas al no ser que sea necesario, es genial. Sencillamente genial.
Además (sí, otra vez) haciendo una cola en un sitio, seguía yo leyendo y la levantar el mirar veo a un enano en un triciclo qué no veas si era chulo, y le sonrío con intensidad y va el enano que era un niño y se parte (de la risa, por supuesto). Y claro, eso ya ha sido el colmo de la belleza de lo sencillo.
Y me he vuelto al cuadrado del hogar...(me acabo de dar cuenta que quiero una casa redonda, sin esquinas, Ouh) más así ...ehmmm cómo decirlo...nebulada, sí. 
Y ahora los adentros me sonríen sin que yo quiera evitarlo.

El caso es que a pesar de saber qué todo es una pestilente enredadera de los poderosos que viven riéndose de nosotros, sin que les importemos nada. Siempre hay hueco para sentirse bien, respirar y lanzarse al vacío con paracaídas de colores para no dañarte.

Erik Satie – Gnossienne No. 5: Modere

.5

Hoy me he puesto un anillo en el pulgar, no suelo hacerlo pero hoy después de ayer que fue el primer día lo he vuelto hacer. 

No es de oro, no me gusta el oro y aunque tengo algunas cosas nunca, casi nunca me las pongo. Me pasa lo mismo con los taconazos, que aunque estiran mis piernas hasta casi el infinito, siento que si tengo que salir corriendo me voy a partir una pierna o a descalzarme y clavarme algo.

No es que tenga que buscarle sentido a todo, es sólo que hay algunas cosas que me llaman la atención, incluso esas que hago a veces. 
Sólo es que me gusta sorprenderme y no saber todo el rato que voy hacer, o pensar o sentir porque eso todo el rato y sin parar es aburrido, muy aburrido.
Y porque sé que después de los años que me conozco, la rutina me mata, tan despacio y tan bien que cuando me he dado cuenta mi vida a girado del todo, y ahora tengo cuidado de que eso no me ocurra, girar la vida del todo es....
Digamos, que necesitas mucha energía de la cabeza y luego el cuerpo se te queda muy cansado y más tarde te tienes que recuperar. Así pues si estás pendiente, no tienes que girar nada del todo y rotas al compás de lo que quieres y te sientes bien. Es muy sencillo si lo tienes claro y estás pendiente. 
Ahora lo puedo hacer, estar pendiente, antes no podía pero ahora sí.

El gato,  está en el alfeizar de la ventana otra vez, a veces me entra el miedo de que se caiga y le regaño, otras indiferencia, qué si cae son los designios de la naturaleza, y que no me va a dar más pena que cuando se murió mi padre. Es que me molesta cuando me muerde y mucho más cuando se sube a mis piernas según escribo. Pero como le quiero siempre estoy pendiente, aunque no se note.
El otro día estuvo más de una hora castigado en el descansillo de la escalera, cuando se enteró mi hijo me regaño y con razón. Yo me callé porque no encontraba argumento suficiente, y sobretodo porque le tendría que haber explicado cosas de moléculas, miradas, encuentros, hipnosis, y más cosas que no tienen importancia ninguna comparadas con un gato; pero no alcanzará entender hasta que le llegue el momento o peor aún, quizá nunca.
Jo, en el libro que me estoy leyendo un tipo raja a los gatos, los parte por la mitad, les saca el corazón y se lo come aún caliente porque tiene que hacer una flauta especial, menos mal que otro tipo que habla con los gatos lo ha matado.

Creo que llevo, mucho tiempo escribiendo, lo sé porque no me entran las ganas de parar, a veces pillo carrerilla y me da lo mismo, que me salgan metáforas o absurdas consecuencias de mi cabeza, empiezo y no puedo parar.
Me pregunto si se puede escribir sin vivir fuera de las letras, seguro que no. Seguro que se te acabaría la imaginación. 
No es exactamente eso...es...vamos que si no necesitaras ni comer, ni defecar, ni mear, ni follar, ni nada de nada...cuando tiempo serías capaz de escribir con lo vivido hasta ahora...voy a pensarlo, y así dejo de escribir.

.1

Un día leyendo me comí una preposición y se me lío el matiz.
Yo creo que leía despacio y pensaba muy deprisa, de ahí el despiste.
Después de ese momento que me he inventando pero que seguro que existió todo ha cambiado bastante.
El caso es que sigo aquí, en el mundo que no es, haciendo mezclas para encontrar tonos.




No soy nada, soy todo.




Otra vez el tiempo que siempre tiene el mismo ritmo, se me hace tan lento que mis movimientos carecen de gravedad y todo se ralentiza bastante. 
Me tiemblan las manos, me suda el cuerpo, y dudo que pueda pensar. Además no me veo, me miro, me detengo en el espejo, me observo y no estoy. 
Estoy perdida en el mundo de los etéreos. Sé que soy porque mi memoria reconoce mis rasgos, pero nada más que eso.
Qué extraña sensación... en un segundo me recuerdo en unas pupilas, reflejada, brillando, lo sé porque me miré y me percibí.
Estaba desnuda y hablando, luego besando, luego sintiendo...Me evaporé, sí. 
Me evaporé en un circulo perfecto, en un caleidoscopio de colores, de círculos concéntricos que giraban  entre si. Era el centro de mi universo protegida por su centro del universo, era la perfección más extransensorial que nunca hasta ese momento llegué a percibir.
Esa, esa sensación me ha unido a lo invisible, qué maravillosa sincronía con lo intangible, no puedo tocar nada, pero lo siento, su espacio, su holgura, su volumen. 

Me miro en el espejo.
Mis ojos, sus ojos, mi reflejo. Quiero salir para tocar lo que existe, y quedarme  aquí para respirar su presencia.
Nunca se podrá borrar de mí. 
Es la prolongación de lo que me falta, la necesidad colmada, el arrullo de mi agua, el silencio de mis gritos.

Cierro los ojos, está a mi lado. Cerebro 69




Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.