Así me gusta echarte de menos.
Sin preposiciones, conjunciones, ni pronombres personales.
Así me gusta.
Con la sencillez de una línea recta dibujada a mano alzada que se lleva las pelusas del papel al roce del grafito.
Y así me gustas...mientras dejo pasar el tiempo, sin ansia, sin pretensión, sin contar las sumas de lo que me restas.
Así me gustas.
Sin dar explicaciones al tiempo.
Expo.
- Oficial del Vietcom ejecutado
EDDIE ADAMS 1968
Ver esta foto, el original en una exposición me ha conmovido profundamente.
- Kinbaku (Bondage) de la serie "Amor en invierno", 1980.
NOBUYHOSI ARAKI
Y muchas otras...en varios bloques.
EL FOTÓGRAFO INADVERTIDO
VIGILANCIA
VOYERISMO & DESEO
TESTIGOS DE LA VIOLENCIA
CELEBRIDADES & VÍA PÚBLICA
Exposición: O B S E R V A D O S. Voyeurismo y Vigilancia. A través de la cámara desde 1870. En http://www.fundacioncanal.com/ entrada gratuita.
Dudas razonables.
Un día después y catorce menos, me pregunto si rellenaré los huecos de mis principios fundamentales sin el básico.
Y de repente me apetece censurar el contenido y convertirme en una incógnita por aquello del misterio definido y no hacer absolutamente nada que no merezca la pena.
Merecer la pena...curiosa frase, gran frase...
Resistiré sin dudas porque es lo único que merece la pena.
Perpectiva
Intento incidir en el epicentro de mi esfera.
Mientras, la pasta se cuece en una olla. Vapor ardiendo. Agua en cocción.
Seso derrochado, sexo derramado. Esa fue mi histeria, camino de mi historia.
...y los años de su historia, no los considero, es una presunción. Los largos de mi voz me dan ventaja.
Imagino que el fluido de su conciencia es magnético, de hay las atracciones. Teniendo muy en cuenta los polos opuestos. Él es más, ellas siempre fueron el menos.
Y entonces observo con perspectiva quirúrgica el nudo que nos ata. Desde los filamentos, hasta el cáñamo.
Y entiendo con tal lentitud las curvas de Mobius del mismo, que me pasmo ante tanta belleza...
Para tú.
A mi querido y eterno.
La placidez del sueño te despierta. Y sin venir a cuento piensas en lo realmente importante y en la suerte que tienes. El café y el cigarro y las nubes de cielo te acompañan y mucho más allá el calor personal e intransferible de la verdad más absoluta.
Entonces sientes lo que llevas y por fin te perdonas por buscar lo que necesitas y luchar por lo que crees.
Y te recreas en la causa y en el efecto, sonriendo mientras una lágrima virgen te acompaña en tu desnudez.
Eres mi respiro y mi causa mas noble. Prometo hacer honor, al amor que me procesas.
Sin programar.
Se me va a fragmentar el cerebro en mil cachos, el corazón se me va a salir por la boca porque lo tengo en mi garganta, intento ocuparme para desocuparme, no analizo nada porque estoy hasta las gónadas neuronales de hacerlo, suspiro...
Me subo a las alturas para buscar mi divinidad pero se me sale por los poros y me la suda, la existencia.
Ruedo por lo cotidiano, simplifico de tal modo que...
(...)
y ahora...
Ahora me siento bien, porque en los todos se basa la teoría de nuestras cuerdas, esas que nos vibran los interiores y nos engrasa los engranajes.
(...)
Nunca me siento tan derrotada como cuando te siento y no estás. Cuando intento vencer el temblor de manos y secar las lágrimas de mis ojos, cuando el hueco de tu espacio se apodera de mí, cuando las sonrisas se quedan mudas ante tanta injusticia vital, cuando los ojos no me alcanzan, cuando sé que transcurra lo que transcurra tú siempre estarás conmigo, cuando el susto supera al shock, cuando echarte de menos no es sólo eso, sino mucho más...
(...)
No quiero escribir más la teoría de algunas cosas, ni intentar buscar la vibración de los insensibles, ni rezumar prepucios que suman imaginaciones a las letras para así limpiar sus manos, no quiero un mundo ideal porque sé que no existe, no quiero descubrirme pensando lo que soy, porque soy, lo que siento, no quiero enemigos porque nunca me los trabajé, ni comentarios mediocres porque me lo impide mi divinidad, no quiero seguidores, ni seguidos.
Sólo quiero poder ser yo misma en el reflejo de tus pupilas porque es lo único que me hace libre.
Los colores de las abreviaturas del seso.
El sudor, sus poros... su esternón chorreando.
Abrir los ojos de repente y no saber quién eres, una décima de segundo de incomprensión absoluta. Qué estaría buscando mientras dormía...
El día es gris, quizá sea un organismo simple o ni siquiera, sólo un empeño en ello.
El árbol sigue en sus sitio, sus raíces son profundas.
Frente al espejo se descubre, descubriendo, que la gusta cepillarse el pelo porque no son sus manos las que lo hacen.
Se siente a la mitad y completa cuando le piensa.
No la apetece escribir, no la apetece nada, pero intenta sacar y sonsacar para no caer derrumbada y erosionada por la injusticia narrativa de la historia.
Tiene teorías inverosímiles, tiene respuestas a preguntas que todavía no se ha cuestionado. Realmente su cerebro siempre me pareció un auténtico aburrimiento en lo que algunas causas se refiere. Si por ella fuera todo el mundo sería bueno y feliz y desde luego eso de que estuviera descompensado la daría lo mismo, pero supongo que habla de otro mundo, claro. En éste, eso es imposible.
Hoy, la alegría de saberle bien no la es suficiente y bueno, ya sabéis cómo funciona eso.
No puede dejar de pensar en su mediocridad, no puede dejar de pensar cómo el ofrecimiento de un sentimiento abarca un egoísmo tal que no son capaces de visionar ¿Es que no han aprendido, nada?.
Desde que sabe que la van a aspirar lo etéreo a veces se descubre pensando hasta dónde podrá llegar el suyo. Porque sabe hasta dónde llegó pero es incapaz de saber hasta dónde llegará. Motivo suficiente para no preocuparse en exceso.
Se estira los músculos, se limpia los afueras, y sonríe porque sabe lo que hay en sus adentros.
Tú mereces mis sonrisas y ni una sola de mis lágrimas. La oigo decir.
Y yo la miro desde donde estoy intentando entenderla una vez más sabiendo que la entiendo perfectamente.
A secas húmedas.
Era incomprensible desde un punto de vista racional, tenías que verlo todo desde el otro lado de la pared.
La cabeza la iba estallar, las manos la temblaban y lo peor de todo es que era incapaz de pensar, tenía el seso anclado en un pozo de aguas movedizas.
(...)
Miró el árbol que antes no veía y sonrió en plan sarcástico e irónico. No era un sauce llorón. El peso de sus ojos acrecentaban sus ojeras y su corazón ardía.
No podía hacer otra cosa que esperar en silencio y chillar hasta que espantará toda la mierda corrosiva que se quería colgar de su cuello.
La tensión en la piel de las neuronas le impedía encontrar sus puntos de luz, ajenos a las dudas razonables y a las preocupaciones mundanas de su cabeza.
Su orgullo le impedía ofrecer su amor. La sentía divina pero el mecanismo positrónico la pensaba mediocre.
Otro día, otra lágrima, otro silencio.
Expresar no es exigir, ni respirar vivir. Pensó.
Y pensó que si su blogs fueran papeles haría una pira para quemarlos y de las cenizas de sus palabras crearía una nada que trajese un todo, distinto y diferente.
Pero no eran papeles, eran pantallazos con una única y firme ambición. Pasarse el mundo por el forro de sus neuronas y escuchar por encima de cualquier ronroneo molesto e inferior todos y cada uno de los tantanes de su corazón.
Sintió los huesos de su cabeza en los huecos de sus ojos. Sintió su cerebro en percusión y sintió como las lágrimas querían expresar lo inexpresable.
No derramo ni una sola. Cada vez que le venía un amago...la piel de las neuronas...
Malditas hijas de su madre.
No podía hacer otra cosa que esperar en silencio e intentar superar su estado del shock.
Emresumiando que es gerundio.
Era un oscurecer lento e impreciso, un ahogo de luz pausado y triste. Algo agarrotaba su nuca por detrás y sentía los ojos cansados.
La preocupación se mezclaba con la tristeza impidiendo cualquier comprensión cabal o certera, no se podía mover y le costaba pensar.
A los poco minutos algo la hizo reír con ganas y todas aquellas sensaciones se esfumaron.
..Y se quedó sonriendo como tonta que parecía y que por supuesto nunca era.
Tengo un te quiero tan gigante que no me cabe en los adentros y si no lo exploto me va estallar.
Y ¿Cómo se explota un te quiero?...pues ofreciendo y ¿Qué puedo ofrecer?, lo que tengo y ¿Qué tengo?, ganas. Sobre todo ganas. De besar, tocar, abrazar, morder, palpar, pero eso no es ofrecer, eso es más bien necesitar...¿Qué tengo?
Mala leche, pero eso no lo ofrezco esa me la sacan y la mía no agria, escuece.
¿Qué tengo?
Cerebro, corazón y alma...
....qué no sé si es lo mismo que inteligencia, elegancia y ternura.
Y desde luego no pienso decir que tengo la oreja rajada como las vaques porque ya lo he dicho.
Inclinación desmedida.
La insensatez del arte noble del suspiro evoca, suscita, emerge.
Incita, inspira, respira...
La sed de las bocas retozan entre las babas de sus lenguas vivas y el filo de sus dedos dibujan cueros curtidos templando sensaciones tan despacio que el tiempo se detiene en chillidos de suspiros que atenúan su existencia corpórea.
Buscan bajo el cobijo de lo que sienten la llama eterna del poder más absoluto.
El resquicio del suspiro
Las palabras no se gastan.
Son los sentimientos que se erosionan o se acumulan.
Son los sentimientos que se erosionan o se acumulan.
Amar por el infinito que me supones es lo más hermoso que he poseído nunca.
Cero coma sumandos partidos de coeficientes.
A veces me ocurre que me aburro, las neuronas se me quedan atrancadas pero el corazón siempre suspirando.
Y es que no aparecen duendes verdes entre los libros, ni flores silvestres en el apestoso cenicero lleno de colillas. Hay dos virutas de lápiz que tienen su puntito artístico. La radio suena de fondo y la apetencia de escuchar voz humana real se hace tan palpable que me entran las ganas de hablarme en alto pero me aburro tanto que no se me ocurre conversación ninguna.
Es como si de repente tuviera todo claro transparente. Y suspiro, me da gusto suspirar así. No tanto como comer colines con nocilla pero casi.
Cuando me aburro tengo la tendencia natural de ponerme en modo neuronal intenso, más que nada por el afán de buscar algo que corra por mis neuronas haciéndolas cosquillas.
La canción que suena me está poniendo un pelín nerviosa (y no era la de abajo).
Un día me descubrí con la necesidad de buscar canciones nuevas, caras nuevas, circunstancias nuevas...y eso está genial pero no menos genial que curtir aquello que te gusta, sobre todo si es exceso.
Un día me descubrí con la necesidad de buscar canciones nuevas, caras nuevas, circunstancias nuevas...y eso está genial pero no menos genial que curtir aquello que te gusta, sobre todo si es exceso.
No sé realmente de que hablo, ni de que quiero hablar, simplemente me dejo llevar y le empiezo a dar a la tecla y escribo. Sin más. Supongo y no es por suponer que de todo y de nada, como siempre.
Hay personas holográficas que se meten conmigo por eso. No entienden porque nunca lo hacen que dejarse llevar y no pretender conquistar el mundo, no está nada mal.
Dicen que si miras la basura de las personas conoces mucho de ellas. Pues les diré sin intención de cotilleo que me dispongo a ir al punto limpio a tirar el respaldo de un sillón de escritorio, una pantalla de ordenador, una planta más seca que un gramo de arena del desierto y tres bombillas ahorra energías.
Y mientras lo hago estaré paseando por un bosque pensando en la pareja hippie del poster de mi habitación. Yo creo que está fumaós.
Qué ustedes tengo un buen día, semana, mes, año, lustro.
Las sombras de los silencios.
Al salir, un rayo de luz de sol chocó con ella en angulo recto.
Al ver de nuevo su sombra en el suelo. Se reconoció.
En la espesura de la noche y con el silencio de la oscuridad, respiró tan profundo como pudo, el cansancio de ser mitad podía con ella.
Se esmeraba en pensar aquello que no podía sentir. El dolor se había esfumado.
La tele hablaba pero ella escuchaba gritos, nada que ver con lo que decían, todo eran mentiras estancadas en una ambición desorbitada y consentida por miles de personas sin ningún interés más allá de la simple biología. No quería estar en ese estado. Demasiado cansada para cualquier cosa menos una. Demasiado sensible, demasiado seria, demasiado todo de sentirse mitad.
Un cuentocosas.
Esto es un cuento de las sumas de las restas o de los restos y de que a veces, lo que parece. No es.
Era se una vez un señor-niño y:
¡Qué enfadado estaba! Se estaba dejando la piel y no le veía. Sólo veía a otro que no era él.
Le parecía del todo inadmisible pero no decía nada esperando.
Y esperando le salieron llagas y más llagas, pensó que quizá ella cuando se percatase de su real existencia y divina idiosincrasia tendría la cura de sus heridas.
Ella mientras resistía agotada.
Entonces casi de repente y después de un largo viaje. Todo cambió y empezaron a hacer salidas por la luna rozando casi el sol.
¡Nene, monta que te llevo! Solía decir ella.
El túnel. Dijo él.
Si quieres te lo troceo y lo hacemos filtro de amor.
Soy corriente, dijo él.
Sí y cuando seas la continua, yo la alterna y te regalo la viceversa.
No daba crédito. Por fin el fin.
Y entre el colirín y el colorado, el cuento había empezado.
Era se una vez un señor-niño y:
¡Qué enfadado estaba! Se estaba dejando la piel y no le veía. Sólo veía a otro que no era él.
Le parecía del todo inadmisible pero no decía nada esperando.
Y esperando le salieron llagas y más llagas, pensó que quizá ella cuando se percatase de su real existencia y divina idiosincrasia tendría la cura de sus heridas.
Ella mientras resistía agotada.Entonces casi de repente y después de un largo viaje. Todo cambió y empezaron a hacer salidas por la luna rozando casi el sol.
¡Nene, monta que te llevo! Solía decir ella.
El túnel. Dijo él.
Si quieres te lo troceo y lo hacemos filtro de amor.
Soy corriente, dijo él.
Sí y cuando seas la continua, yo la alterna y te regalo la viceversa.
No daba crédito. Por fin el fin.
Y entre el colirín y el colorado, el cuento había empezado.
La delicadeza de lo que supone.
Sonreír de dentro a las afueras.
El calor de las entrañas.
El sudor de la sangre.
El tacto del perfil.
La lágrima del estar partido.
La necesidad de ser el uno.
El matiz de los colores.
El brillo de los ojos.
El caudal de la ternura.
La fuerza de lo salvaje.
El recorrido del calor.
La verdad de mis pulsos.
La compañía de mi ser.
El cobijo de mi estar.
La alegría de mis ojos.
El equilibrio del seso.
El sentido del sexo.
La voz de mis susurros.
La capacidad de mi evolución.
La delicadeza de lo que supone no se escribe. Se siente.
El calor de las entrañas.
El sudor de la sangre.
El tacto del perfil.
La lágrima del estar partido.
La necesidad de ser el uno.
El matiz de los colores.El brillo de los ojos.
El caudal de la ternura.
La fuerza de lo salvaje.
El recorrido del calor.
La verdad de mis pulsos.
La compañía de mi ser.
El cobijo de mi estar.
La alegría de mis ojos.
El equilibrio del seso.
El sentido del sexo.
La voz de mis susurros.
La capacidad de mi evolución.
La delicadeza de lo que supone no se escribe. Se siente.
Almas gemelas.
Se acabo destilar recuerdos para poder vivir en la memoria.
Dicen que el 20 de Noviembre ya no salen los camisas azules y que hay que votar en las urnas, dicen que los griegos se cargan el euro y ya no hablan del Partenón, dicen que los bancos ya no dan dinero y que lo piden, dicen que el amor tiene que doler y yo digo que eso es mentira, dicen que en Haití ya no pasa nada, que los peces del Japón no son verdes, que la crisis es verdad porque no compran jamón de jabugo, dicen y dicen y dicen ...y de todo eso que dicen estoy buscando el grado que me importa.
Su pelo se mostraba revuelto de envolver los pelos en sus dedos de pura desesperación, su sonrisa salía despacio cuando el sentir superaba al echar de menos, a veces las carcajadas sonaban rotundas y las lágrimas intensas.
Pero ahí estaban contra el viento y la marea del empeño de las circunstancias.
Él con el equilibrio de lo complejo y ella con el extremo de lo sencillo.
Se caló la boina y él la ajustó la bufanda mirando sus ojos de lleno y besándola los sentidos, "Hace mucho frío".
Abrió la puerta de la furgoneta y salió, sus ojos empezaron a llorar de frío. Era quince de enero y los termómetros estaban en el cero. Él ya había abierto el portón trasero y empezaba a sacar vasos y abrir termos de sopa. Ella hablaba con aquellos que conocía y daba consuelo con lo único que sabía. Sonrisas, abrazos, silencios...
Horas después bajo el calor del edredón...Es duro, ¿Verdad?. Sí contestó ella y hermosa la recompensa.
Gore existencial.
Mientras a mí me hacían un orgasmo, alguien cruel y malvado apaleaba una carne que era la piel de una persona, machacaba su alma y su estima.
No había suficiente capacidad de amor en mí como para perdonar algo así.
Estamos él y yo y nadie más.
Mientras miraba sus ojos no oía nada, ni siquiera los berridos de dolor que vomitaba por su boca mientras con mi cuchillo hacía finas tiras de su piel a la velocidad que me llegaba el sonido de sus gritos. Despellejar a un animal no me hacía sentir nada. Estaba diseccionando su cabeza para que comprendiera lo que era sentirse, humano e inferior.
Mientras las fibras de sus músculos se escocían de sal y brillaban al paso lento del vinagre. Yo colgaba las tiras con alfileres en su prepucio para que viera los fotogramas de su historia.
Tardo medio cuerpo en verter la primera lágrima de vida que había mermado. A la segunda lágrima, le corté el cuello de un tajo.
Al despertar de aquella horrible pesadilla, llovía a cantaros.
Abrí la ventana, junte mis manos, deje que se llenaran y bebí del cielo.
Matemática pura.
El brillo de sus ojos era lo más maravilloso que había visto nunca jamás y se preguntó mientras se la cerraban los suyos si tendría suficiente algodón con caña de azúcar para tanto corazón.
No era el lóbulo occipital lo que la dolía eran más bien los ojos contra su calavera lo que le estaba presionando la cabeza y como consecuencia sentía su cerebro al horno envuelto en papel de aluminio a doscientos cincuenta grados. Algo así cómo sus gónadas.
Se había dormido hacía diez minutos, en tiempo real tres horas, pero ella tenía la sensación de que había sido una eternidad mega sensorial.
Tenía de nuevo la sed y el hambre a flor de piel.
No sabía que era lo que había pasado pero las siete de la mañana se habían convertido en la seis.
Se había cambiado la profesión no sabía exactamente el cuando y mucho menos el como y estaban empezando a ser las siete, estaba en sus segundos. Tenía que dejarlo todo para ir de nuevo a su realidad.
Entonces supo porque aquél de la mirada infinita respetaba el sufrimiento más que cualquier otra cosa y porque tenía la deformación profesional de hacer a todo el mundo feliz.
...y se preguntó mientras se la cerraban los suyos si tendría suficiente algodón con caña de azúcar para tanto corazón.
Sola contigo.
Las hebras del tabaco son recogidas por sus dedos que lo desparramaban en el fino papel. Está centrada en el trabajo manual mientras su cabeza dibuja salivas en una lengua de unos labios. Pilla el filtro, lo coloca, enrosca intentando hacer un cilindro perfecto del conjunto. Deja justo los cuatro milímetros de la pega del papel para pasar la punta de su lengua por su recorrido; mientras, su cabeza, siente pensando en piel fina. Estira sus dedos. abraza el papel con los dedos y lo pega. Lo observa. No se parece en nada a lo que está visualizando.
Respira hondo.
Pilla el mechero, enciende y aspira.
Y entonces escucha la canción que suena. El timbre de voz es tan cálido...De repente repasa una biografía que no es suya mezclada con fotogramas de historias propias.
Se pone triste.
Tantas soledades, tantos vacíos por compartir y entonces abraza la tristeza y la convierte en otra cosa.
Algo diferente.
Y de eso va todo, de algo diferente.
Lo demás no importa.
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