Qué rico está el café frente a tu sonrisa que no veo.
Me miro el cuerpo. Existo.
Me siento de sentir, mezcla de castañuelas en el estómago y mariposas en el esternón.
Respiro hondo.
Miro el horizonte, siempre que suspiro miro el horizonte, el que me de la vista.
He fregado el recogedor y una mano me huele a lejía y supongo que la otra también.
Pienso en ti y me bloqueo sin querer, cero coma segundos después me entra el tembleque de los sentidos. No es raro, ya me he acostumbrado. Paro unos segundos mis manos se enlazan y caen en mi nariz, ni que estuviera rezando.
Otro cigarro sin boquilla, estoy nerviosa, me lo noto.
Escribo despacio, justo como no suelo hacer. Ni me gusta. Me golpeo la rodilla con la mesa. Pienso en rápido en los tristes, en muchas cosas que no vienen a cuento.
Era se una vez un cazador de horizontes y una dama de a pie. Se encontraron sin querer queriendo.
¿Eres tú el de las pupilas infinitas? Dijo ella.
¿Eres tú la sonrisa de mis sueños? Dijo él.
Entonces ella retiro sus gafas de sol y sonrío y desde entonces los llaman los inseparables.
Se despierta de repente. Pim. Abre los ojos. No pasa nada. Cómo se despierta sin querer sigue durmiendo, cuando se despierta queriendo sólo quiere un café y fumar. Tiene tiempo, mucho tiempo para disfrutar esa sensación de felicidad y la sonrisa que abre sus ojos cada mañana, toma conciencia del cuerpo hambriento "toma, pan y moja" y bocaditos. Sólo quiere café y fumar.
¿Dónde está las mosca? ¿Aquí o allí?
Una cacatua con tacones, detrás. No deja de hablar. Tiene tauado el símbolo del dolar.
Hay personas que el grado de familiaridad lo quieren para porculear, como si eso de compartir adn te diría derecho a ser más peor.
Es de locos, se ahoga, quiere salir de allí pero el protocolo exige etiqueta de la hipócrita. Apretón de manos, abrazos y conversaciones que valen menos que un cero detrás de una coma.
No lo puede entender. Se enciende otro cigarro sin pensar. Toma conciencia de su cuerpo.
Se ha enterado el mundo entero. ¡Qué divertido! rubias de bote y vulvas de pastel. A veces no necesitas morirte para ver pasar al mundo entero.
A metros de distancia ella sigue fumando sin parar, sus gafas de sol tapan su mirada, y apenas se percibe la seriedad de su rostro, lo mira en tierno y fijamente. No puede dejar de pensar en aquello de vaya panda. Se está ahogando y no es del humo.
Tanta mierda corrosiva percibida enajena su mente por segundos. Su boca en sus pechos le regala un respiro.
En la barra de herramientas hay un más tú, que me está poniendo un pelín nerviosa por no hablar de la dificultad que conlleva escribir con las uñas recién pintadas. Es mi último entretenimiento.
Cualquier música sin ti, suena desafinada.
Tres consonantes y dos vocales mas para por Tres vocales y dos consonantes.
Aquél remanso de paz, estaba lleno de viborillas y alcahuetas. Algo incomprensible.
Y por qué se sentía retratada en todas aquellas letras sin nombre, era él, eso era. Y no quería escribir más. Silencio.
El roce de sus pupilas, el olor de su piel, sus risas, sonrisas y sus medio sonrisas.
Amaba el amanecer porque transitaba en la oscuridad. Amaba el atardecer porque revivía con la luz solar.
Silencio.
Adoraba el silencio porque quería chillar un caos.
Estaba seria; el filo de sus neuronas se centraban el tremendo poder de lo que sentía. Un nombre vikingo doblado en papel de colores que se repetía al revés en el borde de sus labios y mientras las deidades del mal queriendo romper el hechizo.
Un te quiero siempre, un te amo todo.
Sentada en la roca más alta de la luna, mientras comía churros con chocolate y se limpiaba con la lengua los churretes y había acabado de tragar. Le preguntó seria muy seria.
¡¡Oyes, pero tu crees! ¿Qué si no hay copulación cósmico efectiva se pararan las guerras del mundo, será la gente feliz, dejara el poder de dominar el mundo, e irán a la compra en Somalia?!
No, no creo.
Entonces mojó su lengua en chocolate y le besó en gerundio.
Volvemos a la rutina, el despertador que suena a las siete, y las noticias a las tres, y el Rajoy y el Rubalcaba y su (demasiado soez) pero es que así lo siento, y los profes y la rubia de pastel, madrileña y feliz de la democracia y el derecho a la huelga y no lo llamarán chulería.
Y ese del face de amigos comunes, que está obsesionado por preguntar por la familia y no puedo dejar de pensar en la morbosidad del interés.
Y me canso de querer entender, comprender. Y un famosillo por Gran Vía y una chica de su mano y la jocosidad de mi cabeza que expresa con plena libertad. "Se lo debe follar bien, porque con lo feo que lo tiene lo contonea bastante". Y me regañan. ¿Será que todos piensan en rosa? ¿Será que todos son educados de pensamiento? Qué por cierto, no tengo ni idea de que puede significar eso porque no existe Y mientras todo eso sucede me frotan la lámpara maravillosa y el genio y la figura se vuelve salvaje de necesidad y tierna de sentimiento.
Y así vamos que te vamos, viendo soles y lunas, sonrisas y lágrimas y matices. Y mi arco iris se vuelve cóncavo y la prudencia que es la madre de la ciencia me impide chillar el nombre y el apellido de lo que siento. Claro, alto y transparente. Pero es que eso no es importante (el mostrar en colectivo, me refiero) y me pregunto si la humildad también se debe aplicar a la muestra individual de la felicidad y sólo mostrar aquella parte que irradia fuerza, buen rollo y etcétera. Etcétera digo, porque evito el palabrerio mistico espiritual filosofico a los respectos.
El caso es que siento bien, requetebien ¡¡Qué ya era hora!! y ahora solo tengo que escribir el punto y el final del escrito.
Gracias por regalarme sonrisas a todos aquellos que lo hacen y lo hicieron y a tú en particular.
El mundo era igual que siempre, las montañas en sus sitios, el sol entra que te sale, las mismas caras, los mismos conceptos, el mismo no pensar de los mismos que no piensa, las mismas tropelías, las mismas conversaciones, el morir, el vivir, el caminar...etcéteras, sinónimos, antónimos y derivados.
Sin embargo. Todo que era exactamente lo mismo, que había sido siempre. Trasmutó por un suave matiz que brotaba del interior de un amanecer sutil y hermoso.
Años más tarde, en la soledad de una playa. Bajo el embrujo de la soldadura viva del cielo y el mar. Bajo la luz perfecta del atardecer. Ella sintió lo mismo, sin nombre y sin propósito. Podía evocar cada una de las milésimas de sensaciones de aquella luminosidad crepuscular, su paz, su hermosura, su plácido consuelo.
æ ste relato le falta un final que nunca se dejará de escribir.
La aguja perforaba su piel mientras su sonrisa perfilaba el dibujo de su gozosa condena. Respiro profundo, se iba a quedar dormida.
Todo lo demás menos el símbolo. Se esfumó.
Cerró los ojos y visualizó el sinónimo de su delirio.
Adoraba los ríos rojos en relieve de aquella curvatura fiel, revelada en centímetros de tela epitelial. Sus tonos rosas, sus sutiles grados de arcos que perfilaban los pliegues. Su final copulado emergente de blancos níveos templados a fuegos incandescentes.
Aquél sentir le arrebataba el aire.
El viento acariciaba su rostro en una noche colmada de suspiros. Mecía cientos de hojas indelebles reposadas en sus brazos. Requiebros de letras que clamaban el baile de los sentidos.
El terso ángulo de unos muslos, guardaba grabados de veredas blancas. El respirar profundo encontraba su oquedad incompleta, Anhelando el roce de su circunferencia concéntrica cincelada en su retina.
Aquél sentir le arrebataba el aire. Cerró los ojos y visualizó el sinónimo de su delirio.
Recuerdo una conversación de hace algún tiempo con un amigo en la cual me contaba que haría dos entradas para su blog a la semana y si no era así muy parecido. Ante la magnitud de tal objetivo yo me descojonaba porque no entiendo que las inspiraciones necesiten de disciplina, será mi espíritu libre o mi espíritu rebelde no sé pero es que yo creo que hay cosas que no se deben disciplicinar, como el amor, el sexo o los sentimientos o las inspiraciones.
Dormía tan poco que no le quiso despertar. Su rostro era pura poesía. Le beso ligero, se levanto en superlento y protegió su cuerpo del aire con su batín suave de seda, el manoseo de la tela le recordó su caricias y le volvió a besar ligero.
El cielo era incierto, y el día claro. Aquél frescor matutino la envolvía los sentidos. Siempre salía a la terraza recién despertada. Necesitaba saber que sentía al roce del aire. Una sonrisa le desplegó las alas. Volvió a su lado, dejó caer la bata, se tendió a su lado, le beso en rudo y susurrando al oído ¿Volamos?
Los revolcones crujieron sus cuerpos, los mordiscos abrieron los poros, las babas hicieron ríos de sangre, las caricias muecas de placer, las lenguas batidos de gemidos y las embestidas salvajes. Orgasmos al amanecer.
Mi sinfonía avanza en movimientos sutiles y llenos de corcheas de colores. No hay pentagrama que presione. Ni ritmo que defina.
Concierto de Brandenburg Nº5 en D Mayor BWV 1050 3er mov. Afecctuoso.
Bach.
Iba a escribir sobre el no sé qué y el no sé cuantos, pero se me han pasado las ganas.
Y es que mi cuerpo menudo se derrota ante tal intensidad por un extremo y tanta estupidez por los otros.
Y es que la humildad que falta o los egos que sobran, que viene a ser lo mismo me repercuten y me voy a los exámenes de conciencia.
Me pregunto por qué cuando me han tachado de cierta falta de humildad siempre han sido aquellos que más carecen de ella y de oscuridad de espíritu lo más feos seres que habitan los inframundos.
El caso que llegando a este punto de la historia porque los infinitos sin gerundios no valen nada.
He de decir que como no estoy libre de pecado no tiraré piedras pero por favor. Que no me apunten. ¡Qué les descalabro!.
El sonido de las palabras a veces embauca los sentidos, los roba.
El silencio, la soledad acompañada, el cálido roce de una caricia, la suave brisa que mueve algunos cabellos sueltos de mi moño sujeto con un palo de madera, el sabor fresco del agua, la oscuridad efusiva que agarra la luna, las luces lejanas de un pueblo, las volutas de un cigarro sin boquilla, la punta de mis dedos y el sonido de las teclas, comas, puntos, reflejos, inspiraciones, aire, vida, tú.
Tan tanes de amores perdidos, rotos, quebrados. Serán porque han sido. El tránsito de mi camino.
Las personas, unas más que otras tenemos la tendencia natural de perder la perspectiva de las cosas, la reflexión, la calma y los etcéteras.
Yo que soy visceral y de espontáneo pensamiento y sin embargo reflexiva a pesar de la contradicción que eso pueda parecer. A veces me pierdo por caminos inciertos pero estoy aprendiendo a respirar profundo con más asiduidad de la que lo hacía habitualmente. Y eso hace que comprenda todo lo que encierra mi humanidad.
Creo que lo único que quiero decir es que somos humanos con todo lo que eso conlleva y hay que asumirlo. Si me siento atacada me defiendo pero sé que debo asumir las consecuencias.
La humildad y la rectificación, no nos hace estúpidos todo lo contrario.
Leía en un libro de obligada lectura, no por el forma si no por el fondo; como al protagonista le repateaba que le desearan suerte. Sin mucha más explicación
Cuando deseas suerte; siempre se supone buena y el simple hecho de desearla a alguien, presupone su carencia de ella.
Yo siempre me creí una chica con suerte pero de la buena. Ahora sé por qué.
El descendiente directo brama con su amigo y yo me descompongo. Mientras o la vez, respiro hondo pensando que el claroscuro es mi momento...mi luz, seguramente porque amanereces serenos y lúcidos pocos muy pocos o tantos como veces caí y me levanté.
Y de repente recuerdo que de pequeña tenía estrella pero se me olvidó ponerle un nombre.
Siembra y recogerás o algo así muy parecido...al no ser que venga una tormenta y te lo joda todo pero siempre puedes volver a sembrar para volver a recoger. Los pobres de espíritu lo tienen fastidiado a ese respecto y yo no tengo culpa.
Y es que no puedo con los gritos, no los soporto. Criterio, el dichoso criterio. El más importante el mío sin duda. El siguiente todo aquél que me hace reflexionar. No me vale el que me lleven la contraria, eso me aburre y me desmotiva.
Mi hijo se debió tragar un megáfono o fue altavoz en otra vida porque si no, no me lo explico. De qué quería yo...hablar...de nada, nunca quiero hablar de nada...porque me gusta conversar de todo.
Y si algún día me ves seria no estoy enfadada es sólo que estoy pensando.
De qué iba la expresión, mi expresión...sí creo que era algo así tal que ¿Por qué a la peña le molesta tanto que el prójimo sea feliz? El poso de la propia infelicidad nos hace injustos y estúpidos, más estúpidos...
¿Habrá algún cretino que muera pensando en lo maravilloso que es su coche o en los tres mil metros cuadros de su casa? Y en África ¿En que morirán pensando los desnutridos? Muchos dicen que el hambre es culpa de los gobiernos que son los responsables...pero yo creo que hasta que no tengamos conciencia verdadera...la culpa será de todos...
Y es que no se puede ser mordaz cuando el estado del ánimo está en el horizonte.
El arañazo en el pié la molestaba, se había despertado sintiéndose feliz y el día relucía nublado. Su cúmulo de desdichas se había disipado al movimiento circular de sus neuronas.
A veces sentía que nada tenía que ver con nada para descubrir segundos más tarde que todo tenía que ver con todo.
De repente pensó en un tubérculo de raíz. Claro y terso. Fuerte, potente e imponente. Sonreía despacio por miedo a que los vientos de los abismos convirtieran sonrisa en mueca y bienestar en malser.
Pensó en un rápido, en la estupidez del género humano, en la perdidas del tiempo y en las torturas de los espacios.
Respiró con lo profundo y con la mente y se lleno por dentro de placidez, ensueño y felicidad. Tembló ligeramente. Las palabras comenzaban a menguar, las letras se hacían chicas.
Cerró los ojos y comenzó a volar.
Los ojos de los replicantes no tenían alma sólo conciencia.
Ella estaba sentada en el sillón, de frente al espacio reservado para el escaparate. Qué despropósito mirar el cuerpo sin vida de lo que antes fue un alguien. Había entrado y salido varias veces de allí. Cuando en las tres últimas se dio cuenta que no tenia nada más que decir y empezaba a observar que efectivamente debajo de tanto maquillaje estaba verde tal como había dicho su amiga. Decidió no entrar más.
Desde su sillón no veía a sus amigas, qué raro. A los minutos un sollozo profundo le sacó de su ensimismamiento. Volvió a entrar, se abrazo a ellas y dejó de pensar en lo absurdo que era todo.
Días más tarde, cuando salió del coche y todavía no daba crédito a que no hubieran volado literalmente por los aires. Se sentó en el asfalto caliente con las piernas cruzadas y lloró.
Todo sucedía demasiado rápido.
El viernes era fiesta. A pesar de ello, no quería cocinar pero unos huevos fritos con arroz con tomate no se podía considerar como tal.
Leyó el mensaje. "Nos vamos a casa. Estamos hechos polvo. Hemos visto como atropellaban a un perro". Entonces imaginó a su amiga. Una hora más tarde le confirmaban lo que ya sabía. No podía dejar de llorar mientras su marido intentaba hacer algo por el pobre animal.
Su amiga era en extremo sensible por eso siempre iba de dura, pensó. Y volvió a pensar que todo sucedía demasiado deprisa.
Miró por la ventana, dibujó el perfil lejano de las montañas con sus ojos y pensó en él. Quizá no era que las cosas sucedieran demasiado rápido, quizá sólo era que las cosas pasan cuando han de pasar.
Negro, blanco y no se puede. Negro y blanco y no se puede. Recita la voz de la niña. El gato salta sobre mí y se acurruca entre mis piernas. Mira la pantalla fijamente (A veces me pregunto si sabe leer).
El despertador suena con notas suaves en cinco líneas de color azul oscuro y rojo salvaje.
"Nunca nada y siempre todo era el colmo del aburrimiento, porque cuando tenías todo, te decía nada y cuando dabas nada te ofrecía todo. Era el absurdo más absoluto de las relaciones.La inmadurez del género humano nunca, nunca deja de sorprenderme". Me decía mientras fumaba y perdía la mirada en las volutas del humo.
Yo no sabía muy bien como tomarme esas palabras y seguí pasando la aspiradora a ritmo de esa música infernal que me erizaba hasta los pelos de la nuca.
Cuando me di cuenta que me acaba de levantar y de apagar el cigarro. Un viento gélido me paralizo el suspiro que iba a meter, de esos profundos de fondo.
Y entonces me desbordo el sonido de mis carcajadas haciendo que cayese al suelo a la vez que el gato saltaba sobre mí.
Yo no paraba de reír y mi gato bonito no dejaba de mirarme con cara de interrogación interrogada.
Días después me dijeron que mis bolsillos estaban repletos de pastillas de colores de todos los sabores y todas de caramelos.
La triste y breve historia de Sir Dark and Lady Heart
Así ocurrió.
Las nanos presencias roían sin descanso, querían engullir la materia prima para eructar mierda corrosiva como medio de justificación de su inspiración más feroz.
El dolor convertido en odio era el alma arma más mortífera.
Intentar convencer al cerebro de que había corazón, una causa perdida, quizá por ello la más noble.
La química que generaba las emociones infectaban los suspiros de un amargor ácido y una incomprensión absoluta. Segregar orgasmos líricos pura utopía.
El frío de sus manos, el frío de sus pies.
La mirada muerta y negra de un pozo sin fondo.
Le clavó los ojos en lo profundo. Peregrinó por el núcleo incierto del hueco de sus letras, luchó con el motivo, impregnó su dolor de su causa más noble. Ella le ofreció el cielo y él la regalo infierno.
Cuando el tiempo desvaneció el mundo. Su sonrisa le mostró su perdón.
Todavía queda una luz tenue en el perfil cóncavo y convexo de las montañas. El cielo se acopla en una línea recta infinita.
Silencio.
(...)
Retac de relamidos, ciertos, precisos, inconclusos... Milímetros de dermis, millas de gusto, sendas del placer, roces de susurros, caricias que braman...
Órganos de carnes rojas, bocados serpenteantes, ternuras líquidas..
Chorros de amor, ansias de compás, pasión de las pupilas, puntas de piel...
Caramelos de saliva
Dulces de oscuridad.
Sabia de raíz.
Después de escribir lo que he escrito tengo la necesidad imperiosa de que mi inspiración me lleve a campos azules de arroz y paisajes de agua salada.
O simplemente a ojos de color coca-cola con besos de aperitivo.
Algunas canciones llegan a tu vida en momentos determinados. A veces descubres que el tiempo era erróneo y el espacio eterno.
Las manos la temblaban.
No sabía porque había querido conducir. No sabía como había sido capaz de controlar el coche. No sabía cómo era posible que estuvieran indemnes.
Se habían pasado la tarde rememorando. Sonriendo, hablando, conversando.
De repente el tiempo se partió. La dirección descontrolada, las manos sin soltar el volante, el coche dando bandazos, parar el puto coche, no volcar, no matarnos.
Trompo. muro. Se acabo.
¿Estáis todas bien? Sí. Sí. Sí. Sí...
"El meneo de las letras surge sin duda de la inspiración de los humos de las hierbas nobles. La conciencia no gobierna. Detrás de las pantallas habita el submundo de los espíritus aspirado. Vertidos de palabras psicodelicas que transmiten radiactividad emergente."
La era de Polución Verde lo denominan en los medios cuando realmente la deberían llamar blanca. Las masturbaciones cerebrales eran tales que tuvieron que ponerle nombre y echar culpa a la droga más virgen. Los tecleos al ser leídos producían en las personas efectos devastadores. Ojos en blanco, babas a litros, onanismo colectivos e individuales, bocas abiertas de par en par. El mundo por fin empezaba a ser libre y dejaba de tener miedo a la expresión. Cada vez eran más los que se dejaban llevar por los adentros escribiendo con ritmo su locura más onírica.
Todos aquellos que tenía la valentía de expresar a boca cerrada y manos llenas (de letras) lo que le diera la RGA (Real gana absoluta) Inmediatamente era marcado con una ß.
ß
Pero los seguidores de tales empezaron a llamarles "elegidos". Ellos querían pero no sabían. De ahí el nombre a unos simples mortales que lo único que pretendían era la expresión en su estado más puro. Todos de la noche a la mañana empezaron a llevar la ß, cosida en la ropa, tatuada, pintada en los muros, en las aceras, en las señales de tráfico. Un tipo listo, que se percató de que la dichosa letrita no tenía copyright, saco al mercado toda una serie de objetos ya fuera en forma o en grabado con la ß.
Había descubierto que se podía mezclar en un papel los hechizos del alma. Si los batía bien, desencadenaban ondas sonoras de azúcar en polvo.
Mientras eso sucedía ella iba de la mano del hombre eterno a diez centímetros del suelo.
Le gustaba imaginar orgías fantásticas a la luz de la luna de almas errantes.
En un momento su cerebro había elucubrado cien motivos y una sola verdad o...quizá fueran cien verdades y un solo motivo. Joder que lío se estaba haciendo.
Cerró sus ojos, el corazón, el corazón...
Sólo un motivo, una verdad, un destino.
Su destino; su corazón recosido de acústica.
De vez en cuando su mano prendía el aire. Y una sonrisa eterna iluminaba su rostro.
El dolor se esfumaba, la incomprensión de los hechos dejaba de tomar importancia. Los litros de alcohol y de semen ya no castigaban su conciencia en la búsqueda del espacio vacío.
Su manos, la punta de sus dedos, las caricias cercanas.
Estaba nublado, la luz gris iluminaba sus sentidos y notaba la cercanía de la presencia.
Sólo quería decir que la paz del mundo empieza por uno mismo; qué en una vida, sólo una vez te dejas el cerebro, el corazón y el alma en amar a una persona.
Qué el amor absoluto pudiendo existir sólo busca la felicidad de la persona amada por encima de cualquier beneficio propio.
Paró, miro el horizonte. Montañas y nubes. Ovarios a presión.
Entre la seriedad de su mente y la sonrisa de su corazón estaba su conciencia. En sus manos el perdón de los pecados, su escala de valores, su medida, sus razones. Ella nunca mereció tanta hipocresía, tanto retorcer sentimientos hasta dejarlos secos de tanto de llorar. Dejo de buscar justificación para la envidia, el resentimiento y la crueldad. Puesto que no la hay, ni habría, ni habrá. Y poco a poco empezó a eliminar su odio.
Lo único que buscó era la esfera perfecta donde reposar sus adentros. Se sentía maestra y pupila. Sol y luna. Efímera verdad.
No era locura, era un simple transitar.
Realmente nunca buscó la compresión de las personas, sólo la suya propia. Y supo porque siempre lo supo que podría beber la sangre de una persona de una sola succión pero era mucho más creativo arrancar la sonrisa del fondo de las almas.
Nota de autor:
En los huecos de mis letras, sólo hay una persona sencilla, nos busquen motivos, ni circunstancias. Se perderían en el horizonte.
Supongo que la mayor verdad de mis blogs era evitar sentirme sola.
Cristal traslúcido de noches eternas. Oscuridad cruenta de una única verdad.
Ese era su mensaje. Pusiera las palabras que pusiera ese era su mensaje.
Me estaba desgastando la existencia tanta mierda oscura.
Mi tetas con ese sujetador de cuero azul quedaban de puta madre y mi culo más erguido con el "short". La automática en mis cachas me daba autoridad y el brillo de mis ojos pura simpatía.
El abrigo negro no era necesario, mi piel de plástico no dejaba pasar ni un solo grado de temperatura ni para arriba ni para abajo. Todo siempre bajo control. Pero me daba un toque elegante.
Hoy la misión era igual que todas. Matar bichos raros. Si se podía salvar el espíritu humano mejor. Miré por el cristal de la ventana.
Escribía en papiros de piel con la punta de sus uñas varios renglones a la vez, de forma que al terminar siempre tenía un párrafo. Mojaba sus uñas en un cuenco repujado con corcheas y pentagramas, era un liquido espeso de aspecto y ligero de consistencia. Rojo, espantosamente rojo.
Este pobre no tiene salvación, pensé.
Su pelo era negro como el carbón y su piel blanca como la leche. Su espalda eterna.
Puse un dedo en el cristal y crujió haciéndose añicos en segundos.
Se giro muy muy despacio. Dilató el tiempo o lo hice yo, apenas puedo recordarlo.
Sus pupilas rogaban clemencia, las mías indiferencia.
Le encañonaba directamente al centro exacto del seso. ¡¡Baaaaaaaaaang!!
Por fin tenía tercer ojo, ahora sólo podía esperar...
Me gusta lo sutil por la fragilidad de las formas y el poder del fondo.
Renuncio a lo chabacano en pro de la vulgaridad elegante.
Elijo, erotismo a pornografía.
Copular con deseo chorreando amor.
Inteligencia emocional empírica a intelectualidad escrita.
Versos en los labios y besos en la razón.
Echar de menos a tener que olvidar.
Amar con locura a que querer con cordura.
Saltar a la pata coja antes que clavarme al suelo.
Guiñar un ojo que cerrar los dos.
Elegir mi sonata para componer sinfonías.
Fluir antes que dejarme comprar.
Pasar del infierno para poder levitar.
Me siento en la punta de la aguja con los pies colgando, a caballito...el minutero, tic, tac, tic, tac. Sólo por no aburrirme.
Mañana madrugaré para ir a un sitio en el que no quiero estar, con gente que no tiene nada que ver conmigo, si no fuera por la frondosidad del paraje creo que me ahogaría y mientras mi compañera de al lado seguiría tan erguida como siempre, tomando apuntes hasta del parpadeo del profesor.
Un tipo majo, con fondo, se le nota.
Es el único aliciente, bueno y el paseito que me doy hasta la cafetería, mucho árbol, mucho verde, mucha respiración.
Me siento en el tiempo queriendo avanzar y avanzo cuando un leve murmullo me susurra el canturreo pausado de los tantates de un corazón.
La gente que me aburre, tantas carreras por todo...ser el más gracioso, el más simpático, el más inteligente, el más puto, el más borrico, el más, el más, el más...
Nadie sonríe por el vuelo sin motor de una hoja de papel con trazos de amor por el cielo congestionado de una ciudad, no notan el suave viento de septiembre porque llevan las ventanillas de sus autos subidas, no sonríen pero aún así se siente dichosos.
Si la cordura no me limitará la razón, me bañaría desnuda cantando odas de amor y me enjabonaría con las estrellas. Iría con zapatones de payaso y medias de colores. El pelo recogido con flores silvestres y una rana en el bolsillo recogida de unos charcos que contara chistes malos. Pintaría mi coche de lunares y le podría faldón de faralaes. A los curas les levantaría la sonata y a las mojas les regalaría un consolador. Me colaría en los patios de los colegios y regalaría globos de colores con palabras. Saltar, sonreír, bailar...
Me siento en la punta de la aguja con los pies colgando, a caballito...el minutero, tic, tac, tic, tac. Sólo por no aburrirme.
Un cigarro se posa en mis labios, mi ojos se pierden en la fiel oscuridad de una noche de verano...
Una verdad a veces te hace sentir vulnerable y es que a mí o es que yo. No sabía que lo que más me gustaba de todo era regalar sonrisas.
Pero si dicen. Es porque a veces es. Y es que nunca es tarde si la dicha es buena.
Chillar de políticas, de masas borreguiles, de religiones que piden y no dan, de injusticias, de colisiones del bien y el mal. Me desgata los dedos, me sube la indignación, los odios, el ánimo, y sobre todo los adentros bonitos.
"La capilla parecía desvalida, el señor del alza cuellos arrastraba las últimas sílabas de todas las últimas palabras y no se le entendía. Las flores, el ataúd, el cuerpo presente...daros la paz...y es que besar por besar...una ventana, un órgano sin acústica, un pino y dos pajarillos...una luz nublada...poesía en estado puro y de repente la necesidad de salir de allí."
"Un rectángulo imperfecto, hojas de agujas verdes, el fondo de gris azulado, un pajarillo de aleteo incontrolado, un mirar, un ahora, dos pajarillos en vuelo libre, un sentir, una sonrisa..."
"(...)
y de repente la necesidad de salir de allí."
Él le había dicho algo así como disfruta, sal, pásalo bien y ya me lo cuentas a la vuelta. Menuda necesidad era aquello. Si se concentraba podía visualizar cada segundo y de vez en cuando pensaba porque el tío ese se había escondido entre los setos.
Durmiendo la despertó una verdad absoluta que no podía recordar y se enfadó con él porque quería abrazar de seguido y en carne. A pesar de ello, sonrió.
Tres eran tres las personas importantes de su vida, lo supo cuando el relato cobró la forma adecuada para cada uno de ellas. Sin precisiones, con sentimiento.
Estaba encerrada en el tiempo pero salia al espacio. A veces sola y casi siempre acompañada no lo tenía nítido transparente.
29 entradas no eran muchas si se ponía a pensar que podía multiplicarlas por cien, sentir por mil y dividir entre uno.
Era el Ta, todo el rato y sin parar.
Se quería quedar a mirar el amanecer todos los días pero el sueño la vencía cuando el sí levantaba la comisura derecha de sus labios finos y sus ojos chispeaban con magia brillante de fuegos artificiales.
Tequila. Uys¡ Pensó y se fue a dormir con más y sin menos.
...quizá la próxima entrada debiera titularse "Blues a la carta".