Las tres de la tarde eran las horas de comer, las veinticuatro las de fornicar, las cinco las del té, las ocho las de levantarse...aún siendo fin de semana o fiesta de guardar.
Ella aguantaba porque tiempo atrás había pensado que era la definición correcta de tranquilidad, porque la perfecta entonación de su voz le producía un sosiego absoluto y porque a pesar de tener que esperar siempre a las veinticuatro, merecía la pena.
Un día se percató que las nueve era la hora de la bronca, que a partir de las tres de los viernes, el día que ella se emborrachaba, qué las doce de la noche eran de pascuas a ramos y siempre Domingo, por supuesto, que siempre planchaba ella sin hora concreta, que el brillo de sus ojos se iba apagando cada mañana en el espejo, que entre las medias de las horas establecidas no hablaban porque no tenían nada que decirse.
Un día se percató que su amor había muerto por tanta rutina estúpida, que dejó de ser ella intentando que la última brizna de amor resurgiera de tantas cenizas.
Un día se percató de que no era feliz y allí nunca podría serlo.
Un día le dijo: "Me voy" y él por primera vez en mucho tiempo sonrío.
Estaba sentada mirando, muy tranquila, muy atenta, muy lo que sea que se te ocurra respecto a equilibrio y los relacionados. ¡Ya sabes! porque sé que lo sabes.
Seria pero sin excesos.
Con las piernas encima del sillón, como siempre con el pelo sin sujetar.
...y un sólo acorde me llenó de tu ausencia.
Entonces te quise tener por los segundos que dura un no estás. Esos que no cuentan al ser espacios vacíos. El estomago vacío, el aire que se hace espeso, el nudo de la garganta...la ausencia en estado máximo. ¡Ya sabes! porque sé que lo sabes.
...y el sonido inconfundible de tu silencio y el único motivo y mi esencia y...
El tuiyo, el fresquito, la sonrisa y el tactac con el retac.
Hablaban sin parar y yo observaba, cuando mi cabeza llegó al pensamiento simple. "Vaya panda de imbéciles". Simplifique los sentimientos.
Así conseguí sobrevivir.
Pena, alegría, entretenimiento, aburrimiento, orgasmo...
Y se volatilizo el más importante...
Si alguien me lo encuentra que haga el favor de devolverlo. Es mío. Es rojo y late con fuerza.
Yo me quería rendir y suplicar con la mayor de mis sonrisas.
Decirte, que yo creo que la paz del mundo empieza por uno mismo. Poder escribir sin tener que justificar por qué una causa, por qué un motivo.
Escucharnos las músicas en los claroscuros de nuestros sentidos.
Era muy sencillo. El plan era sencillo:
Amanecer con la tranquilidad del abrazo en la cintura y de los labios en mi cuello.
Los mismos una y otra vez porque no necesito otros.
Intento separar mis pensamientos que no tienen que ver con nada.
Esos por supuesto son los mejores.
Ayer te recordé y nadé con furia, enfadada.
El corazón no dejaba de palpitar. Tac, tactac...retac
Mi gesto se tensó sin fuerza.
Ese es mi mayor gesto de seriedad.
Al llegar la noche y el sueño. No fuiste tú quién apareció, fue otro, sin causa ni motivo. Odio que mi cabeza saque del baúl de los recuerdos algo que en mi corazón no existe. Es el mayor sin sentido que me conozco.
Aprendí a vivir sin ti, contigo en mi cabeza.
Y ayer me crujió de nuevo el corazón.
Necesito respirar profundo y no encontrarte. Porque tú. No estás.
Es difícil hacer una buena crónica sin recordar los nombres de los intervinientes de los hechos. Y un acto de cobardía relatar los hechos sin opinar al respecto.
La cuesta me está dejando sin aliento.
Mientras, voy pensando en los ojos azules de mi amiga. En un nano-rato con lágrimas y en todos los demás ratos con una fuerza digna de elogio. Sus cenizas en una playa, las mías en una cajita de caramelos.
Entre los pasos intercambio los pensamientos.
Los setecientos euros que me han ofrecido por estar metida en una pecera ocho horas de lunes a viernes - Los ojos de mi amiga.
Hay poca gente. Mejor, es fácil recordar las caras. Poesía, música y performance .
Me dan un cartel. Tengo que salir al escenario con un cartel y no decir nada.
En un primer segundo, quiero devolverlo. En los siguientes segundos segundos, pienso en todos los festivales del colegio en los que actué y que si quiero salir algún día micrófono en mano a decir algo con causa y motivo es un buen momento para acariciar de nuevo la maravillosa sensación de estar a cincuenta centímetros del mundo.
Se acaba el espectáculo, la poesía, la música: (Dani Hernán) y la perfomance.
De nuevo de camino por la m-treinta vacía y con las luces fugadas de las fachadas de los edificios...
El aire me impidió salir y me produjo un gran dolor de cabeza.
Ya no quería llegar a ningún sitio. Al llegar siempre me daba cuenta de que estaban vacíos, nada de nada, testimonios sin control, respuestas sin preguntas, cotilleos de cosas que me importaban menos que la biografía de un niño de dos meses, anécdotas de gente que no conocía y que no tenía ningún interés en conocer.
Era como meter la cuchara en un yogurt y rebañar...
Realmente sólo quería silencio y leer.
Eso o sabor de piel, lo demás después de tanto tras tanto era del todo irrelevante.
Sabía que con esa cara de mono amaestrado en cubículo de cuatro por cuatro, acristalado. Llegaría un día que dijese: "Aquí está terminantemente prohibido fumar".
El estar al aire libre en un hermoso lugar con hierba natural y árboles frondosos. Daba igual.
Territorio de la comunidad de Madrid, el organismo.
Yo soñaba que en el momento que el mono acuartelado pronunciara esas palabras en un potente chorro de dulce voz diría: "Y qué vas hacer (imbécil, pensando y no dicho) llamar a la policía".
Lo malo ha sido, que al suceder. He recordado a los ocho municipales (¡Qué los conté con los ojos!) que desayunaban el otro día en la cafetería y el cartelón que hay algunos metros más abajo que dice: "Academia Policía Municipal" y he pensado...
...que quizá otro día con mas ganas les dé la oportunidad de hacer un ejercicio práctico.
Tema: Milonga del fumador. Grupo: Malevaje. Albúm: ""No me quieras, tanto...quiéreme mejor.""
Aquello era una irregularidad absoluta, por eso me gustaba. No había ni previsión, ni método, ni forma. Era el vacío más lleno que nunca había conocido.
Distorsionar la verdad a nuestro caprichoso. Todo lo demás carecía por completo de importancia. Eramos inteligentes.
Mientras los días acontecían los hechos que no veía, me paseaba por la normalidad más absoluta buscando algo que se pudiera igualar e imaginando que si había sucedido una vez...
Era cuestión de valor, a mí me sobraba por eso me había vuelto prudente.
Observaba mucho más de lo podían llegar a imaginar y hacía blogs de notas sin apuntar absolutamente nada porque sabía que si no iba a ser lo suficiente-mente importante se me habría de olvidar.
El día siguiente iba a ser jodido así pues decidí ingerir cantidad de alcohol de sobra para poder aguantar y pasarme a última hora por el messenger por si él hacía acto de presencia. Eso lo decidí después de que una copiosa cena más la suma de los grados, me dejará sin conocimiento en la tumbona y me despertará con la certeza de que me quería ir a mi puñetera casa.
Cuando el cielo azul del día siguiente se transformo en gris por unos minutos y mis lágrimas bañaron de nuevo mis ojos. No me acordé del cursito de marras. Sólo de él. Y supe que nadie tenía que estar conmigo en ese momento porque eran dueños de parte de mi cerebro pero no de mi corazón.
Ese mismo día me puse a cotillear. Me resultaba gracioso pensar en causas y efectos. Y que lógicamente si alguien se quería disfrazar elegiría justo la imagen contraria, pero eso me aburría demasiado y más cuando pensaba en la selección natural.
De nuevo en la noche del día quise encontrar la calidez de la fuerza de tu abrazo, pero tú no estabas:
Desde luego no tenía dudas que lo suyo era cuestión de cabezonería. Qué sonriera sin esfuerzo porque una brizna de aire fresco se había colado por la ventana y le hubiese dado directamente en la cara después de lo sucedió tenía que ser cabezonería o locura porque nadie en su sano juicio habría visto motivo alguno para hacerlo.
La racha no era mala, era peor. Bueno, tampoco era cuestión de exagerar. Digamos que era igual que siempre. La única diferencia era su estado de ánimo. Eso era lo único que le importaba, sabía que esa era su fuerza, su única fuerza.
Eso marcaba la diferencia entre el "me da lo mismo" y el "qué maravilla".
De nuevo otra vez una brisa...la removió y sin causa imaginó qué la amaban con locura, cómo sin duda ella lo estaba haciendo en el fondo de su cerebro.
Ahora sólo tenía que esperar que el corazón reconociera el hecho.
Le miraba en posición de loto, esperando que se despertará, lo deseaba más que nunca. Estaba deseando comerle la boca y que mezclaran sus lenguas las babas. La brisa acariciaba su cuerpo desnudo. Se excitaba cada vez más, pensando en la exaltación que le producía ese tío. qué dicho así podría parecer un cualquiera, nada más lejos de realidad. Era su elección, su verdad, su crecimiento, su causa, su motivo, nada había más importante que él, a parte de su hijo, ¡Claro!.
Era genial, nunca tenían suficiente,ni de conversación, ni de follar, ni de plasmar, ni de silencio, ni de conversación, se miraban los ojos y se adivinaban, era la hostia en prosa, en el verso, en el reverso y en todo aquello que sus mentes quisieran explorar.
No importaba que ella estuviera sola, no importaba que la hubieran jodido, no importaba que la muerte, la desilusión, la guerras cotidianas hubieran querido arrancarla el corazón de cuajo. Esos malditos dioses que no existen, no lo habían conseguido.
Ella lo sabía porque no sólo lo había imaginado, lo había visualizado y sentido. Sucedería de nuevo.
El sonido de la realidad me cruje las neuronas. Una banqueta es arrastrada por el solado gris de la casa. Mis nervios se tensan.
Silencio.
La oscuridad de la ventana me traga y las pequeñas luces difusas que son naranjas me recuerdan lo pequeños que somos.
En punto concreto, se ve la oscuridad más absoluta, no hay edificios, ni la luz más diminuta, ni nada...es alucinante, embriagador...
¡Cómo el agua de la piscina! Está calentita porque todo el día da el sol, ¡Ya me gustaría que fuera el mar! Si me pongo a pensar que todos tenemos un nexo de unión con la naturaleza ¡El mío sería el mar, no tengo dudas!.
El caso es que esta tarde después de la siesta no estaba yo para muchos énfasis, había salido del cursito con dolor de cabeza y lo que menos me apetecía era la estupidez natural de la piscina de una comunidad de vecinos, pero pensé que eso sería mejor que quedarme en casa escuchando la AK-47 o el monosílabo doble de mi persona.
Cómo me encuentro en estado de neutralidad, mi estado de este mes no se ha convertido en pena profunda , si no en el enfado de la certeza del grado de estupidez de ciertos individuos de la especie que es del todo compensado por la compañía de ciertas personas del todo agradables y más cosas.
El enfado se convierte en sarcasmo y el sarcasmo en risa.
Y cuando el agua se queda en paralelo con el cielo porque está vacía de niños, de padres, de parejas y de cualquier individuo de denominación de origen tipo 2ºA, 2º B, etc...
Me tiro...compuesta de leche caliente, huevos, canela, aguardiente, azúcar y algún otro ingrediente...