¡¡Uy!!

El blanco me ciega los ojos. Pensó. Mientras la camilla se mueve despacio derecha al cilindro saca cosas. No se puede mover, eso era fácil. Lo complicado es no pensar. Bueno, si me centro en sus ojos a lo mejor lo consigo, sigue pensando...
En el mismo tiempo pero en diferente plano. Ella se despierta de repente sin tiempo a pensar. Mira el hueco vació del edredón y sonríe.


Las pausas, los momentos, los ánimos y los desánimos es la única poesía existencial que conoce.
Lejos de allí hay un tú, con causa y efecto que hace el crucigrama de su yo. 
Sin exigencias. Creando, observando y dando. 
Si le mira sus ojos brillan y si no le mira también.  
Si pudiera hablar de ello sin rosa merengue sólo se podría decir que es el brillo de sus  neuronas con el seso más el sexo la principal causa del ánimo, pero no puede dejar atrás la percusión que retumba en sus adentros porque corazón lo tenemos todos pero grande pocos.
El respeto que la causa no está idealizado porque sabe con certeza que defeca imperfección  saboreando la perfección, siendo por tanto genuino y auténtico. 
Y es que para ella no hay nada más importante. 
Y entonces para ella no hay nada más importante.
Y es que sabe que es lo único importante.
Si le pusiera un nombre con adjetivo sería sensación genial porque rellena sus vacíos y colma sus todos. Y es que junta su ser y su estar. Digamos que la versa el ánimo y la  narra los sentidos. 


El día está tan claro que molesta, le gustaría mientras remueve el café que fuera gris lluvia, la humedad de la tierra mojada la eleva el ánimo. Piensa en un sólo sentido y hacía arriba. Vuelve a sonreír y llega a la conclusión de que a falta de lluvia una ducha tampoco está tan mal.
Una voluta de humo se cruza en su mirada y se siente el cuerpo. Y entonces con un Oh de sorpresa se ve encima de él dentro del cilindro cerca muy cerca, pegados.
Éll abre los ojos de repente. Él sin sorpresa le da un beso en los morros. Ella se asusta y se levanta dándose un golpe en la cabeza con la jodida máquina lee neuronas. Se desploma de nuevo encima de él. Las luces más los sonidos de emergencia empiezan a pitar, se oye una voz en off, que dice...No haga nada, sólo relájese. 
Ella se ha ido pero él sonríe, todo se queda en silencio.

Lo cotidiano de la escritura.

No había ruido, sólo un zumbido eterno determinado y exacto que concluía con una sensatez suspirada. 
Era la praxis de si misma lo que buscaba en la teoría de las cuerdas flojas.
Alrededor de su espacio había colado una red mullida y eterna que la sujetaría de la caída al abismo de su locura. Quería la rutina de lo cotidiano renegando de lo siempre. La vulgaridad de lo común. Sólo estaba él y después todo los demás.
No tenía que hacer listado de prioridades para cerciorarse de que era una mujer independiente y con personalidad propia. No tenía que subirse a unos tacones ni desabrochar el botón de su blusa para demostrarse lo sexy que era, prefería la suela de su pies en el frío de los suelos y su camiseta rozando la punta de sus pezones con su melena al viento del hogar. Luego podía disfrazarse de lo que quisiera. 
De repente pensó que su vida había sido como estar en el baile de los vampiros. La habían clavado los dientes pero ni dios la había chupado la sangre. Eran los cero coma segundos que le hacían estar dando bandazos de la æ lo que la gustaba. 
Y es que cuando a veces se descubría con su cabeza en una realidad dispar a la que veían sus ojos; apretaba la tecla buscando un fotograma lleno de letras que la sacaran del ánimo enlatado, no era una banda sonora solo el fragmento de una causa.
Era el presente continuo de cualquiera de sus infinitivos más sus participios lo que la tenía totalmente enamorada.  
Se preguntaba con sonrisa lánguida si estaría jugando al poker mientras la voz de su hijo aumentaba el peso de sus ojeras incluso después de haber dormido una eternidad.

La calentura de la ternura

Inmediatamente después me apetece que me acurruquen en el edredón. Me den churros con chocolate de desayuno y un beso.

Otra más.

¿Qué es lo importante? Pues supongo que para un tío que se ha tirado 16 horas trabajando  en un informe, la palmada en la espalda de un trabajo bien hecho. 
Para aquél que lleva más de 36 horas debajo de unas piedras que antes fueron su casa, una mano y el aire y para una madre del África de la hambruna un grano de arroz y eso es la puta vida o el giro del mundo, no tengo ni ganas ni capacidad de análisis.

¡Coño! Hoy es el día de lo correctores de estilo dicen y que El Prado abrirá todos los días,  profesionales del error del lenguaje y el Reverte presenta su nueva novela, queda de puta madre ponerlo en un blog, incluso da la sensación de que me importa.
Pero lo que me saca de la línea recta es la pregunta de mi hijo desde el baño diciendo. Mamá porque los hombres cagamos con las piernas abiertas, por los huevos hijos por los huevos.
Total, qué la retícula, el personal y el mí y los ojos que no me ven. Pura literatura.

Luce Madrid a oscuras.

Estás disfrutando.
Música.
Cerveza.
Risas.
Conversaciones rápidas.
No. Falta algo.
Un suspiro...
Un embriague...
Una sutileza...
Y entre la magia y el deseo, una persona teclea en horizontal y en vertical sin la forma y con el fondo la palabrería del sentido sencillo de la mayor de la verdades.

Refresco de buenos días.

Es difícil escribir con cierto equilibrio cuando te invade una intensa sensación.
Y así me siento.
La nitidez con la que veo las montañas, esa luz de octubre; es increíble. Ninguna foto haría justicia al paisaje que veo tras la ventana, tras la pantalla, tras mis dedos escribiendo el reflejo de mi seso.
A veces me pierdo buscando el sentido de los demás, no es adrede, me sale solo. Cuando digo los demás no son todos, solo algunos y el de qué depende es cosa mía.
Debería ducharme, dejar de escribir y hacer que el mundo gire (el mundo, mi mundo). Escribir desde el equilibrio requiere cierta explicación.

El  querer estar, tan cerca y tan lejos de todo y de todos me pasa las facturas pero es más fácil cuando la sutileza de una compañía te abre los poros.

Principio de incertidumbre.


Te pones a dar vueltas al café con la cucharilla pero igual podría ser con el dedo.
Te vuela el pensamiento a ninguna parte. Todo es aburrido sin la fortaleza de una mirada. Miras el horizonte que tiene esa luz gris absurda porque está entre el quiero llover o brillar, cómo si el cielo no se decidiera ni por una cosa ni por la otra.
Abres la ventana, quieres respirar el olor de la mañana, huele a tierra mojada y a silencio calmado.
Giras la cabeza sin apenas grados y una colina con mirador te regala una caricia. 
A veces los parajes te regalan emociones y sentimientos.
La pantalla se queda parada. 
Se ducha, se masturba, llama, nombra, siente.
Respira.
El zig, zag de la de la colina se convierte con el paso del transcurrir, en el paseo dominguero de parejas con perro, sin perro, de deportistas, de soledades acompañadas, de compañías solitarias y compartidas. 
Un miligramo de ceniza en el teclado, filos de neuronas, una sonrisa, un por qué sí. 
Una escritura en post de una expresión, una repercusión sin querer ser causa, un te quiero que se lanza porque te alegra el día, que grato es el amor sentido, que ingrato aquél sin sentido. 
Frases que saltan sin conjunción y sin preposición, ¡Qué falta de respeto, qué valentía!.
No laten las latas, laten los golpes de sangre, ta, ta, ta...no es efímera la circunstancia, ni volátil el sentimiento, es ese movimiento uniforme y acelerado, que da los motivos suficientes para respirar profundo y con ganas de dejar al margen todo lo que no sea y está.
Y entonces una voz de nombre vasco te rapta la escritura y con la realidad de dos nombres dejas de escribir. 
Tú y él. 
    

Ellos.

Era de noche de cerrada, los pasos en la tierra abrían encuentros con las palabras. Tranquilas y serenas paseaban por sus labios...buceaban por su demencia sin miedo a que les robasen los sueños, era su realidad hecha piel con ojos brillantes. 
Sus piernas cruzadas, la calma de los sentidos, la paz del sonido, el ritmo pausado y exacto. 
Le miraba desde abajo, atenta y precisa y sin quererse perder ni siquiera la  suave variante de su aire al respirar, mientras la pausa clavaba sus pupilas.
Eran un mar en calma y con la brisa de sus labios se acariciaban el perfil empírico de las sumas de sus sustancias. 
En un mirador de tiempo inmóvil y en un espacio impregnado de azúcar en polvo. 

Rozaban la perfección, de los encajes de los bolillos, del embrujo, de la química perfecta. 
Todo precedente era inexistente, toda presunción diminuta, toda conjetura limitada.
Aquello era regenerar en presente continuo.

Titilar

Y es que se me ha acabado el entendimiento. No entiendo nada, es como si de repente me hubieran teletransportado a Cracobia.
Pero tengo corazón.
El tema se descompensa, claro¡¡¡ El tema debo ser yo. Sin entendimiento es difícil escribir.
Se me ha bloqueado el seso.
Pero oigo mi corazón...ta ta ta ta ta ta...tatatatatatata...

Ejercicio literario

Me duelen los pies.
Levanto la cabeza timidamente. Es por mis gafas, caen levemente por la curvatura porque no es línea recta, de mi nariz.
Las volutas de mi cigarro cruzan con su psicodelía la pantalla en blanco que escribe letras en negro para luego invertir los colores.
Acerco la silla, a lo que yo llamo escritorio, con un golpe de culo, mas bien de caderas. 
Mis piernas están también sobre la silla, es lo que yo llamo postura del loro no sé el por qué. Es como si estuviera aciguatada a la silla. Mas bien a la pantalla.
Miro mi teclado. Iba a poner "el" en vez de "mi". Pero es que sólo lo utilizo yo.
Está de ceniza desde la "a" a la "z". Me da vergüenza poner un foto.
Una lata de un refresco, un paquete vacio de Lucky Strike sin filtro, otro lleno, tres mecheros, un anillo, un cenicero, dos altavoces, una cámara web, un bote de tabaco de liar vacío, unas instrucciones de un zoom, un librillo de papel de fumar, un ratón que no utilizo y una pinza del pelo, más  el ratón inalámbrico, adornan los alrededores.
Escribo muy despacio, parece, es como si hablara en morse.
La televisión está puesta pero ni la miro, ni me interesa. Mis cascos en mi orejas no emiten sonido alguno, si emitieran la palabra elegida hubiera sido oídos. 
Este ejercicio literario de intentar describir, me aburre, no me aporta absolutamente nada, ni emoción, ni sentimiento, ni ganas de seguir escribiendo. 
Es absurdo en si mismo. 
Porque no tiene ningún fin de seguimiento de escritura para continuar con el texto.
Yo creo que es lo más estúpido que he escrito nunca. 
Es absurdo en si mismo. ¿Entienden?

Apago la tele. 
Elijo que música escuchar. La primera canción de la lista. Me gusta. La pongo aquí y publicar entrada.
Es absurdo en si mismo. 
Porque para mí.
El escribir por escribir conlleva el añadido de querer expresar algo.

Buenas...

Hoy toca sonreír porque no se debe estar con la tristeza colgada del cuello cuando el tiempo te hace un hueco en el espacio.
Es una irresponsabilidad no sonreír cuando se puede porque el no querer es de tontos o de trastornados.
Hoy el mundo vuelve a ser azul cielo y ocre tierra, con los matices del color de unas pupilas.
A veces no pensar y fluir es un deleite del baile de los sentidos. Si la fe mueve montañas. Yo moveré los planetas y lo que sea menester para ver el color de las sonrisas.
Se me gastan las palabras pero me resurgen las ideas. 
Ser feliz en estos tiempos inciertos está complicado, pero no lo hagamos más complicado de lo que ya es, por favor.





Siento al que no le guste la clásica pero esto es Unilateral Fusión de Sensaciones...todo un ufs...

Lluvia

Sin darme la importancia del protagonismo.
Se me gastó el verbo, las ganas, la posibilidad y la circunstancia.
Mis otoños son de octubres.
Aquél de hace dos años y ahora este.

Maldito destino escrito que se me rompe una y otra vez.

Frases deshechas.

Me gustaría escribir a la nada para conseguir un todo.




Ufs.

Me apetece escribir. El problema es el "de qué". Demasiadas cosas y la resaca no ayuda mucho.
El retardo de mis neuronas se centra en la simetría.
...simetría, simetría, simetría...
Mejor lo dejo.
Porque no quiero escribir, sólo abrazar. No es problema, sólo controversia...porque hay palabras que abrazan pero yo no quiero escribir, sólo abrazar...simetría, simetría, simetría...
Si pongo foto y canción se podría considerar chantaje emocional y no estoy por la labor. Será que soy rara o gilipollas...a veces es difícil distinguir.

Cuenta latidos.

Su amor era sencillo.
Sin triquiñuelas, ni chantajes emocionales. Quizá estaba ahí el mayor de los agravios.
Él la quería tanto que pensaba que era injusto quererla.
Ella le quería tanto que pensaba que ningún acto, hecho o palabra podría explicarle el por qué de aquella ambición.
Compartir con él.
Mientras los giros del mundo,con sus gritos. No daban tregua.
Sin él todo era triste. Cómo antes siempre lo fue.
Sin ella todo era triste. Cómo antes siempre lo fue.

Se habían encontrado y nunca más se podrían separar, lo tenían tatuado en lo profundo de sus adentros.

Después de tanto tiempo, incluso de aquél que ni la memoria era capaz de recordar. Se habían encontrado.

No podía hacer nada, sólo esperar a que la reacción de la acción del verbo se diluyera en el recuerdo de la sonrisa de su mirada.
No podía pensar, ni a penas respirar. Sólo esperar.
Y así lo hizo.



Reflexión.

Me pregunto, hasta que punto respetamos a las personas.
A veces el egoísmo es tan sutil que cuesta distinguirlo entre la ponzoña general y global que nos rodea, supongo por suponer que será cuestión de coeficientes o de intuiciones.


Es importante saber elegir el baremo con el que te mides para poder tener la justa medida del valor de lo que vales.
Si alguna vez soy inteligente, me gustaría tener la capacidad suficiente como para saber encontrar el baremo idóneo.
Realmente nunca me gustó estar. Ni por encima, ni por debajo.

Buscar un lugar en el mundo, a veces puede ser mortal de necesidad.

Pd: Dedicada con especial sensibilidad a todos aquellos que alguna vez quisieron cruzar la línea antes de su tiempo.

Artesania

El barro se escurría de sus manos mientras moldeaba la figura extraña del principio de un pensamiento.
La deformidad de la masa le daba gustito en las manos y daba vueltas con el pie al rodillo mientras su boca tarareaba una canción sin sentido.
El frescor del barro la recordaba el busto de las montañas bañadas de escarcha y el mandil sobre la carne le recordaba la sutileza de sus caricias.
El patio estaba en su esplendor con mil chorros de luz.
Un beso circundo su nuca.
¿Qué haces?. Dijo él
Intento expresar tu alma. Dijo ella.



Licencia literaria.


La atmósfera estaba cargada de pensamientos sin miradas que sólo querían llevarse el estado de su cordura.
Escuchaba sus palabras huecas, sus bocas emitían sonidos, sonaban lejanos porque sus cabezas decían otras cosas. 
A pesar de ello vivía y regalaba lo que pendían. Empapado de soledad profunda, que nadie nunca, llegó a querer escuchar.
Hasta que llegó ella.
Ella que envuelta en las vueltas de la ruleta de la fortuna, jugaba una y otra vez, sin parar, sin querer parar.
Porque cada vez que paraba, encontraba el principio del fin, pensando que el destino la iba premiar con el número de su fortuna. El ocho horizontal.
Y siempre. Sin grandes fórmulas matemáticas descubría que el número trece, el maldito número trece era su compaña.
Hasta que llegó él.

Cuando el destino puso la cabeza en su pubis y sus ojos se levantaron para mirar sin pudor el color de su deseo, algo cambió dentro de ellos. 
Entendieron al unísono.
El infinito acaba de nacer. Sintió ella.
Mi soledad es tuya. Sintió él.  

Y los clandestinos muertos de envidia, quisieron robar aquello que no era suyo.
No podían. No podían arrebatar algo que nunca dieron.
Amor salvaje, amor del bueno, amor del genuino y del auténtico.

Liebestod. Liszt
http://es.wikipedia.org/wiki/Liebestod

Sin tapujos.

Zascandileo por mi memoria.

Intento encontrar algo en lo que sostenerme y no se me olvida que es Octubre, nunca se me olvidará que es Octubre, pero eso ya no tiene importancia. La importancia la mató el silencio y un ego trastornado.
La verdad está dentro de mi por encima de todas las cosas que mataron esperanzas e ilusiones y hay palabras que nunca se las llevará el viento porque están impresas en los rincones de mi seso.
El año se me premió con cuatro muertes que ya no escuecen pero me repercuten de vez en cuando la estúpida razón busca el sentido de las cosas.


Y miro por la ventana. 
El día es tan claro que escuecen los ojos, mi corazón emite sonrisas en morse esperando que al otro lado de las montañas reciban los pulsos.
Y todo cobra sentido.
Y sólo necesito respirar hondo para no ahogarme, mientras las circunstancias me chillan obligaciones sin emitir un solo por favor.    
Y quiero salir corriendo y no parar hasta llegar a tus brazos. Esos fuertes que cobijan ambiciones donde el poder de la piel es la premisa y los susurros de amor, el himno.
Si yo iba sola paseando y un sólo movimiento del aire que no se ve, me hacía sonreír. Imagina la alegría de mi alma cuando los pasos que crujen la tierra no se oyen porque tu mano amarra la mía. 

Desde que estás ni una sola lágrima derramada irrita mi corazón, todo lo contrario. Porque a veces la felicidad.
Se llora.

Mercedes Sosa y Martha Argerich. Alfonsina y el mar.

Prensados.

Yo quería dormir un año completo pero eso era imposible y al despertar que todo tuviera sentido pero eso también era imposible.
Refuerzo mis neuronas con el poder de mis sonrisas. Nacen recuerdos que nunca murieron y asumo mi parte de culpa. Palabras que fueron un todo y ahora tornan  erosionadas y sin sentido. Los momentos históricos son pasados que cambian los grados de las personas. 
Y cuando ese pensamiento me vino como si tal cosa, ya no quise dormir un año ni despertar para que todo tuviera sentido. No hacía falta.
Y es que renuncio a los corrosivos, obsesivos y oxidados. No son mi penitencia, sólo efluvios lejanos de una realidad.

Y mientras en una realidad estéril.
Una rubia se sentaba encima de un billar, posaba enseñando las tetas al chico de la camiseta con bandera sureña del la USA. Pero es más divertido mirar a la morenita que con su pedo bailaba al ritmo del Rock del garito y sonríe sin parar. Era como si hubiéramos llegado a un mundo extraterrestre. Nada, tenía que ver con nosotras. Estábamos ajenas a tanta circunstancia fuera de nuestro de mundo.
La anécdota morbosa y sexual de una circunstancia de la prehistoria, nos hizo llorar de la risa. Hablar de ciertas cosas con plena libertad de expresión. Está al alcance de muy pocas personas.

Y mientras en una realidad fértil con olor a infinito y más allá de todo precedente. Hay unos ojos asombrosos dónde puedo mirar sin temor a caerme. Donde la verdad no tiene palabras porque la mentira no existe.


(La mejor forma de meditar no es con un cigarro en la mano y el pensamiento de porque prejuzgamos a la personas sin conocerlas. Asumir los defectos ajenos siempre me deja pensando en los míos propios. La vulgaridad del asunto lo deja sin importancia, es algo mediocre y vulgar, no merece mas atención. Es tan humano como el respirar.
Pero me pregunto sin ánimo de ofensa, cuando echamos la culpa a alguien de un algo.¿Dónde queda la nuestra?).


Sin y con.

Cómo chillar cuando no tienes voz.
Me siento dentro de un paréntesis más frágil y fuerte que nunca. Sonrío cuando puedo, para así, evitar llorar. Miro mucho más allá de alrededor para sentir que el mundo tiene sentido y acierto a imaginar la cautela del agua, su ingravidez con movimiento. 
Una flor de loto, nada a la deriva donde dos seres colmados se miran fijamente y son felices.
Sentada en su cobijo veo el mundo reflejado en sus pupilas. La eternidad de su mirada es pura poesía. Sin adornos ni metáforas, la verdad más absoluta.
Filtrar lo que se siente. Un buen ejercicio de existencia. 
Evitar que la razón sea un desastre y con la fortaleza del silencio más absoluto. Utilizar el fuego de mi interior para saber sin dudas que el destino se escribe con un nombre. 
Si me tiemblan las manos, respiro hondo y me lleno de ser para estar mucho más allá. Un lejos que se vuelve un cerca y un beso a unos labios suaves que responden sin artificios al poderoso ritmo que marca el rojo caudal de mi existencia.

Signos cartográficos

El tiempo se detiene cuando no te tengo y sin duda se detiene cuando posas tus ojos en mi. Y es que. Brotaste de raíz.
No recuerdo mi principio y sin huir de mi fin; lo siento lejano y contigo. Repaso emociones dignas de mención y ninguna se asemeja a la firme certeza de lo que supone un todo.
Si me relajo me tiemblan las manos y si me tenso se me contrae el alma despejando dudas y afianzando ilusiones.

Demasiados desgarros con sal y vinagre. Colecciono tiras de piel, grabadas de fotogramas a fuego y memoria. Se borran emociones, se vuelven mudas. El sentido de todas y cada una ellas que reproducen historia. Nombres con apellidos, rostros sin cara, amasijos de carne utilizados con fines lúdicos.
Sentimientos que se borraron a fuerza de negarlos. 

Mi bondad si la tuviere, reflejo de su maldad. Quién soportaría semejante afrenta. Demasiada humildad necesitaría el caballero que ávido de poder desmembró posibilidad en desastre.
A quienes  ni  siquiera entienden amistad. 
Y todo eso, más mucho más; el peso de una historia que podría ser cualquiera.


Todo se reduce a mis dedos cobijados en el poder de tus manos porque no hay historia mal hecha si no mal interpretada. Ni camino maldito que no tenga fin.


Bienvenido señor lar.

La luz parecía fugarse y la cabeza empezaba a zumbar de lo lindo. Estaba amaneciendo de nuevo. 

La mierda reconcentrada se adhería a sus paredes y la casa se hacia pequeña. Esa seriedad y sobriedad la envolvía los pies y la engullía de forma silenciosa y serena, no era inquietante, ni sorprendente había vivido con ella demasiado años. 
Se enredaba en el significado de las palabras para guardar a buen recaudo sus canales emocionales dando vueltas y miles de vueltas en la jodida semántica. 
Mientras, la energía se iba consumiendo. 
Ella luchaba por no caer en ese pozo ingrávido y estúpido. Arrancaba de cuajo su furia  hasta que tomaba de nuevo conciencia de la situación y asumía que le podía desmembrar sin ningún esfuerzo. 
Sólo había un problema, casi nunca lo hacía, hasta que descubrió que ella era más importante. 
Pero esas paredes sin duda de numero impar encerraban demasiadas lágrimas, frustraciones, ansias, penas. Suspiros todos suyos impregnados en cada milímetro cuadrado de su espacio y su tiempo.
Nunca fue su hogar, sólo un simulacro de algo que imaginó. Un reflejo de una posible realidad que rellenaba cómo podía hasta se gastó, se desvaneció, murió. 
Cientos de fotogramas se pasearon por sus retinas internas. Repaso con cautela  intentando buscar una llena de vida y lo más que pudo encontrar fueron mañanas llenas de sábanas con perro, niño y café recién hecho y aquella maldita frase terminando con todo. 
Yo no te he hecho nada. 


Y todo pasó. Dando al tiempo denominación de origen:
Salto de Libertad incondicional...

Æ

..y llegará el día que el sol y la luna no nos importe porque el tiempo será nuestro.
Por cada lágrima derramada, mil haces de luz.

Porque a veces las cosas no son cuestiones ni de egos, ni de inspiraciones, ni de celos,ni de derroches, ni demostraciones...
SON MUCHO MÁS.



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