porque sí. (II)

Te voy a fluctuar para que no te aburras.

...y creo que te tocaré tanto el saxofón (sexo) como la zambomba (seso) y cuando no me veas me esconderé para luego darte un susto.
Te daré la mano aunque esté sudada y si quieres me aprenderé los siete poemas que más te gusten para recitarlos con suma gracia y gran alevosía.
Me pondré tacón alto y media de línea para que tus babas sean mi bebida...


Y si acaso del susto al gusto te pierdes...
te diré que te...yo te...




De: Guillermo Padilla http://www.guillermopadilla.com.ar/

Mi silencio.

Por encima de cualquier cosa...
De unas letras escondidas y de una verdad que no existe...












Convergeremos donde me perdiste...



Eres la única persona que me ha regalado sonrisas  verdaderas, gracias.

El chorro de mi cabeza.

La cantidad de conversaciones interesantes que podría tener contigo...
El color de tu energía,
el indiscutible sabor a chocolate de las células de tu piel,
la tranquilidad tan pacífica de la fuerza de tus brazos,
el color del mar en el fondo oscuro de tus pupilas,
los masajes sintácticos, gramaticales y ortográficos de tus huellas digitales,
la terrible confianza que me produces,
las correcciones reflexivas de cualquier pensamiento muerto...
La cantidad de sinfonías que podríamos componer juntos...
Los encuentros fugaces de tus labios sin previo aviso,
las palabras que derrochas,
pasarte la lengua por la espuma blanca de tu labio superior cuando bebes cerveza,
darte mucho más que lo justo y lo necesario,
animar tu cara triste poniendome/te mi nariz de payasa,
montar en el enterprise cada vez que te/me/nos arranque/s/mos orgasmos,
hacer cine mudo cuando te enfades,
pintar los dedos de mis pies con letras, sólo para darte los buenos días que son diez letras,
saber que tu sonrisa me va a quitar todos mis males,
que me des palmaditas en el culo cuando me haga la remolona,
que me hagas callar a base de besos, en la base de mis labios,
que me pongas los calcetines cuando tenga los pies fríos y me cales los sombreros hasta las orejas cuando venga el viento que no soporto,
darte una masaje en los cabezales cada vez que me apetezca...

No sé, muchas cosas.
El chorro de mi cabeza tiene muchas cosas...



Una cosa escrita...(Pasado cuatro)

La apetecible línea de un deseo se marcó en la sangre de mis venas aquella vez que no me las quise cortar. 
Es que me daba mucha pereza morirme en lento no fuera a ser que me arrepintiese.  Por no hablar de la asquerosidad y de la impresión que debe ser encontrarse a alguien blanco como la cera con las muñecas abiertas y más, y sobre todo por la mezcla de los átomos rojos con los del hidrógeno y del óxigeno. 

Qué la sangre es escandalosa más que ninguna otra cosa o grito o jolgorio. Lo del grito no lo tengo muy claro.

Osease, que si a mi me preguntan que es lo más escandaloso que conoces, debiera decir la sangre. Si me pregunta lo más escandaloso que has oído. A un hombre gritando, debiera decir sin lugar a mis dudas.

Y eso todo sucedió aquella vez que me dolía tanto mi mayor estupidez.





La unión del griega (Y) (Pasado tres)

En todos los momentos que no me encontraba bien, esperaba.
Esperaba con los gerundios de los verbos tristes a que pasara el tiempo. 
Con pizcas de letras me iba desahogando de todo aquello. 
Mi corazón bombeaba a velocidad de vértigo y mi cerebro era incapaz de filtrar tanto chorro de sangre a la cabeza.
Esperaba.
Y esperé números de tiempo sin querer contarlos a que una explicación con voz y sin gritos tuviera la suficiente fuerza motriz y el conocimiento humano. 

Me sorprendo todavía cuando sin querer recuerdo el suceso que aconteció aquél año de mi vida.  
Y pena que toda aquella alegría, ilusión, fusión, unión, fuese ficticia.

Volverá a pasar. 

Es ese viento insensible de la noche de los silencios que toma mi aliento y me oscurece el alma en un  gélido y amargo alarido mudo.
Y el dolor de mí,  en mí,  en todo mí.
Me estremece en las causas, en los motivos, en las dudas...
y si tú, tú..
excusa de las palabras, lamento de muerto, bicéfalo irracional de inteligencia artificial...
Estás llorando.
Estás llorando por esto que me haces...te mataré. 
Juro por la gloria de todos y cada uno  de mis escasos dioses. 
Qué YO antigua reina de las dos tierras y nomenclatura reversa de mí. 
Te mataré.




 Foto

La nena autista (Pasado dos)

La mayor mentira era estar ahí parada escuchando como si realmente me importara algo de todo aquello. Mi mente campaba por otros mundos sutiles, que nada tenían que ver con la escena que mis ojos transmitían a mi cerebro.
Me podía levantar y decir o mejor aún no decir y salir de aquella estupidez carente de sentido. No me movía. Tenía mi grulla, tenía claro por cual la quería cambiar...
Recién levantada tenía claro un montón de cosas y ahora tumbada en ese sofá me preguntaba qué hacía allí y porque no era capaz de moverme.
El cerebro me decía ¡Sal de ahí!  pero no me mandaba la otra orden, la adecuada...esa tan trillada de "levante y anda"
No me movía y me leí un libro. Una hora y media bien aprovechada pero poco disfrutada.
Después de eso no recuerdo que paso, creo que llovía a cantaros, creo que discutí, creo que acabe bailando por ahí, creo que acabe en lo brazos de un tío cuyo nombre no recuerdo, ni su piel, ni sus ojos, ni su nada...
Es muy triste no recordar ni siquiera la nada de alguien, realmente triste.

A cara y a cruz. (Pasado uno)

Entre las letras de Saramago, el nadar, los papeles que no acabo, la infructuosa búsqueda de empleo, el echar de menos a mi padre, la indiferencia más absoluta, la visión de Luther, Juego de Tronos, Treme, la 2ª temporada de Ghost in the shell, la lectura del manual de la cámara, la indignación, la escucha de poesía, estar pendiente de los pelos de mis cejas, escuchar lo que no me importa en absoluto, conectarme, desconectarme, ser amable por naturaleza, escribir y no publicar, pensar y no decir.
Reír,  dormir, bailar, respirar...vivir.
Pasa.
Pasa que si no me aburren las palabras, me aburren los énfasis, los intentos por y los intentos de...
Y luego está el que no.

Qué no, que no me gustan las personas sin voz, sin sal en la sangre, sin mira en los ojos y sin respiración.
Pero cuando escucho a las personas con voz, la sal de su sangre, el mirar de sus ojos y que sin duda respiran...
Pues a veces sucede que me escondo aquí.

Estado de regresión.
Recuerdo sin preámbulos mi reticencia, mis silencios, mi forma de esconderme.
Nunca me mostré, nunca dije, nunca puse en duda, nunca insinué. Era la perfección de la indiferencia más absoluta entre cañas, risas, destajos y atajos.
NGC 7293
Estado de indiferencia.
Sucedió en blanco y negro. Sin música, sin sonido. Te estuve observando a pleno rendimiento, con la pantalla al completo y a medias.
Nada. Absolutamente nada.
Empecé con tu boca, delineando con mi mirada el contorno apetecible de tus labios. Seguí con tu ojo derecho que sin duda era el izquierdo, tus cejas, tus pestañas, tu pelo...
Nada, absolutamente nada.
NGC 6543

Estado de normalidad.
He visto a una niña feliz de cara y sin duda de alma. Y ya me hubiera o hubiese gustado que fuera el reflejo de mi persona, pero no.
Y que maravillosa sensación era aquella de ser niña. Cuando el tiempo no tenía números. Sólo desayuno, comida, merienda y cena y toda tu imaginación para no aburrirte.

Y es que no hay mayor felicidad que cuando se es tonto por no saber...

Será el calor (Silencio)

A veces me sucede que no quiero ser ni estar para nadie.
Cualquier cosa me parece estúpida y del todo intrascendente, respiras por inercia mientras tu cabeza no para de elaborar compromisos a corto plazo. La indiferencia es tan absoluta y nítida que asusta, a mí me asusta, quiero decir...cada cual con lo suyo.
En ese estado puedo disimular tan bien que incluso puedes llegar a pensar que tú me importas algo. No lo creas es mentira.
Emocionalmente me han pasado demasiadas cosas, estoy un poco harta. Lo malo del asunto es que no puedo renunciar a mi forma de ser y lo peor siendo lo mejor, sin duda, es que me gusta como soy.

Desde que sé que no quiero a nadie, todo resulta aburrido. Querer de amar  me refiero, porque querer
quiero a mucha gente.
Personas que me aportan y bla, bla, bla...

El caso, que esta indiferencia me resulta insoportable porque sé que el estado es momentáneo y pura hipocresía de los sentidos, que me necesitan un respiro.

Secuencia (Silencio V)

Soñaba con un cuerpo de élite y una mente prodigio. Mientras, leía libros con la esperanza de encontrar su reposo de cuento y su encuentro de documental.

Estaba leyendo. Su rostro estaba disperso, cualquier observador experto en la materia se habría dado cuenta que estaba disfrutando realmente de la lectura. El mundo alrededor, sencillamente no existía pero cada vez que una figura o un ruido confundía algunos de sus sentidos levantaba la vista.

...se quedó mirando el contoneo sin sentido del agua que no va a ninguna parte y no tiene el mérito de un fin.
Estaba muy rara y le seguía pareciendo muy extraña esa sensación de tener corazón sin sentimiento.

Encendió el ordenador y leyó sin parar...
Estaba curada de aquél espanto.

Era ese sosegado y triste descanso del amor perdido.



Efímera realidad (Silencio IV)

Me incomodaba esa postura. Estaban demasiado cerca. Tan cerca que seguro que no se distinguían los gestos. ¿Se besaban?




Se levantó.

Ella lloraba.
No entendía nada.
Después una tormenta de causas y efectos me calló encima.
Yo le miraba los ojos, fijamente y le preguntaba porque me atacaba.
No entendía nada.

Me vestí. No podía salir. Estaba encerrada.

Me duché, empecé a leer el libro por el capítulo de Franco. Curiosidad, que estilo más bueno. Aquí sí dice que era un dictador.
Sonó el móvil, en cinco minutos voy. Todavía escuchaba su respiración en mi cuello, colgué casi a la par que dije. Ok.
Abrió la puerta, no me miraba a los ojos, no me besó al irse. Simplemente me dejó, salir.

El marchito ser de una locura. (Silencio III)

Eran la una y dos segundos cuando me dispuse a dormir, lo sé porque miré la hora en el móvil y algo me impulsó a apuntarlo en el mismo cuaderno que había utilizado para escribir ese misma tarde.
Al abrirlo de nuevo, fue a parar al suelo aquel billete de tren que no extermine. Lo cogí por los extremos me quedé mirando el trozo de cartón impreso y sin sentimiento alguno, lo hice trizas. Pase las hojas hasta lo último que había escrito. La primera parte era excepcional, la segunda mediocre y aburrida. Y entonces me quedé mirando la fecha del encabezado. Catorce de Febrero del dos mil once. Eso era imposible. Había escrito esa misma tarde y estábamos en Junio. Taché y rectifiqué.
Por la mañana siguiendo un impulso igual de ilógico que el de la noche anterior, he abierto el cuaderno por esa página. Perpleja es la palabra exacta. Catorce de Febrero del dos mil once, en negro y subrayado. Y un billete de tren en las páginas.

Ahora me pregunto si vivo atrapada en un sueño.
Creamos un estado de excepción. Yo quería tener una excepción que me confirmase la regla.

No sé que fue, si tu energía o la mía, pero algo sucedió, nos volvimos locos el uno por el otro.
Por aquél entonces teníamos todo en común, sobre todo las ganas...
Nos sentábamos en los picos de la estrellas, colgados de los hilos de tus locuras...

Sólo memoraba la eclosión de ese furor que nos derritió.



Yo que soñaba con un gran amor... (Silencio II)

Filigranas

En el parque, tu mano tocó mi muslo por debajo del vestido...temblé de amor.
De todo aquello no me queda nada. Es el rigor de un recuerdo muerto.
A veces las risas conjuntas que nos unen, evocan el profundo daño que me hiciste.

El sabor de tu boca dibuja mis fluidos en pentagramas, en papel rasgado.
Las notas mueren agotadas en la sinfonía de nuestra lujuria.
Poderosa razón de desamor.


Vivo atrapada.


Las cartas agónicas. (Silencio I)

El cielo está rojo y azul.
Se acerca la noche y con ella sus lacayos...
Invento mi miedo para temerte siempre y no te lleves mis suspiros, mis sueños...
Tiemplo al pensarte frío y blanco como un cadáver. Furioso por el dolor del desafío de mi silencio.
Ruego a mis dioses para que no te alejen de mí y me pregunto ¿Por qué me dueles tanto? 
No entiendo el desafío de este desatino que me une a ti, qué es esta dulce agonía que embauca el sentido más común de todos, olvidarte por siempre...recordar por cada sueño roto un dolor profundo e intenso, recordar por cada palabra asesina, tus manos en mi cintura.

Todavía recuerdo el semblante de tu cara...qué locura más mundana, aquella que me llevo a volver a mirarme en tus ojos muertos, esos  que me llevaron el alma.


Pero tú sabes que entre tu boca y la mía no había espacios vacíos.
Era una eterna entrega por partes.
Y ahora sujeto mi calavera recubierta de piel en mis manos.

Te mentí como una bellaca. 

La grandeza del silencio

Siempre me ha gustado observar al mundo en silencio y en sitios diferentes.
Observar los gestos y los movimientos de las personas. Escuchar sus palabras.


Intento recordar el valor de las tuyas.

 Intenta entender el por qué de mi silencio.


El gato se queda en el alfeizar de la ventana, yo me hago un café y mi hijo pone el volumen del ordenador a un valor insoportable.

Nunca soporté ni los golpes ni los gritos, quizá porque me crié entres risas y sonrisas y besos de mis padres.

El primer error de mi vida, era especialista en golpes y voces. (Golpes a los muebles y paredes). Aunque un compañero, por aquél entonces amigo,  siempre pensó que era a mi persona. Pobre diablo,  en exceso inteligente, acumula datos pero siempre le falta la perspectiva.

Se puede y debe recordar pero nunca vivir en los recuerdos. Te vuelves un zombi emocional.

Siempre fui persona de detalles nimios, sin duda para mi los más importantes.
No era por ti, en cualquier caso es de agradecer, sentirse de algún modo escuchada.

No le he puesto título a la entrada pero es que la quiero titular:  "La triste historia de una línea recta". No quieran saber por qué...
Añadir que. Los señores no se distinguen por el nudo de la corbata.

El lenguaje de los ciertos.

Por cada una de tus manifestaciones, otra mía
...y así será hasta que el tiempo de los inciertos muera.


El tipo era guapo de los míos. Moreno con porte, ritmo y acento. 
Qué cansancio...
Al otro lado la niña de las tetas grandes. Imposible que mis glándulas mamarias ganaran a aquellas dos masas de carne perfectamente colocadas debajo de la camiseta.
Necesitaba una conversación interesante y ganas...

De camino a casa con las ventanillas bajadas y la música muy alta veía como se fugaban las luces en las fachadas de los edificios de cristal...pura poesía.
Justo en ese momento mi cerebro,  supongo que vapuleado por mi corazón. Me habló.
La ciudad oscura de repente, tomó vida. 
Todo se concentró. 
Todo se fundió, todo fue reducido a la verdad más absoluta. 

Desperté. 
Un dolor de cabeza me estaba atravesando la cabeza de sien a sien. Me levanté, me duché, tomé mi café y fumé el cigarro de acompañamiento.
Al salir a la calle, mi cerebro, supongo que vapuleado por mi corazón. Me volvió hablar.

Nunca debería haber dudado. 
El precio de mi palabras eres tú y mi castigo...


El transcurso de los puntos suspensivos.

Lo difícil, lo complicado...era salir de allí. Una vez fuera, nada quedaba de esa opresión circular que iba de mi cabeza a mis pies, sin parar.
Entonces llegaba una que se hacía llamar Calma. Silenciosa, sosegada...
Miraba su pose, su elegancia, su distinción y su clase. Me ofrecía mi consuelo. Estaba en su poder. Y todo dejaba de tener ese sentido unidireccional. Me daba cuenta, qué lejos de ser la solución acertada, era las más enrevesada y compleja de todas. 
Salía de aquellos círculos concéntricos gigantes.
No era ni mi responsabilidad, ni mi carga. No era ni mi devoción, ni mi hábito. No era nada, había dejado de tener importancia. 

Era fácil sonreír fuera de aquellas cuatro paredes transparentes, la trampa era creerse libre siendo realmente esclavo.
Y ahí estaba yo, esclava de sus palabras, de sus orgasmos, de sus realidades a medias, de sentimientos muertos, esperando oír un te amo que nunca llegaba. 

Ahora, al paso del tiempo me pregunto porque lloré tanto por no quererle más, porque me sentí tan culpable de haber amado tanto, porque renunciaba a ser yo por encima de todo. 
Ahora por fin sé, que él no me quería a su lado.

Mis apetencias, mis gustos, mis principios básicos, mis dones, mis torpezas, mis errores, mis aciertos, mis vacíos, mis rellenos...todo ello se queda conmigo.
Tú o él.
No merecéis nada.

El vacío.

Sus ojos se clavaron en mi alma de tal manera que me asusté y bajé la mirada.
Me hubiera robado la esencia...me la sigue robando, despacio y con cautela.

A partir de ese momento todo hombre que me mira directamente a los ojos. Es retado hacer lo mismo. Nadie  ha podido llegar tan cerca.
El amor es mi vitalidad. No tengo, por nadie. Tengo miedo.




Jadeo insomne

Las palabras quiebran...
                                      y el olvido engrandece el sabor de una locura...

SOmOS

Estoy aterrada porque ya no sé que siento y no te quiero olvidar o quizá lo sepa y es todavía peor. 
Me dejaste sola en tu mundo de colores, me dejaste sola...



Siento que el alma se me parte cuando descubro y una y otra vez que tú y yo somos más que palabras...
Somos gotas de lágrimas.
Y quiero estar en tu pecho y escucharte el corazón.
Me da tanto miedo perderte que lucho a muerte por recordarte y a veces (es insensato, lo sé) creo que vas a traerme los miles de sueños que creaste para ti...





Raigón.

Si todo tiene un motivo me pregunto cual es el tuyo.
La pantalla nívea deslumbra, quisiera escribir en blanco e invertir el orden de las cosas...Todo sería un asombroso...


El edén de mi locura.
Locura soñar...
Locura morder los carnosos labios de esa mueca inteligible que quiere ser sonrisa...
Ver el perímetro de la figura fina y curva de mi contorno en el espejo de tus pupilas.
Eternas, frías, sin vida...
Fervor de mi piel sentir tu mácula blanca y viva con la percusión de tu pellejo.
Maravilla de mi naturaleza transmutar tu vacío en chorros colmados de existencia.
Sentir palmas abiertas que claman vida...
Bramar cánticos ancestrales para que el jodido núcleo del planeta vibre borrando la corteza reseca y muerta...
Subsistir...bajo este tormento cínico e intolerable de zombis numerados
Arrancar a base de golpes de pubis la demencia ingrata de sentirse ajenos.
Desmantelar de una sola vez y por siempre la línea borrosa que confunde lo que es con lo que parece ser...
Mandar el planeta a la mierda porque "Tuiyo" es el nuevo mundo.
El único que está.
El único es.
El único que existe.

Origen

La mente me regala un pensamiento, las ventanas de Johari, que parece el título de una película de animé.
Pues no, nada que ver  y me voy al doce de febrero del dos mil ocho.
Y aparecen personajes de ficción tan reales que sonrío.  
De todas las cosas del ayer...siempre hay algo de lo que poder sacar partido, siempre hay algo...

Era mi jodida prolongación, era como todo lo quise ser. Así me sentía.
Diferente a cualquier otra cosa que hubiera o hubiera sentido antes.
Después de suceder aquello nunca he vuelto a sentirme igual y quizá por eso mi empeño de buscar sensaciones intensas, fuertes...
Pienso en las palabras sin voz y lo bonito del roce de unos labios.

Las palabras aquí a veces se convierten en roces furtivos de labios cálidos, encuentros de amantes locos de piel, luchas de ángeles y demonios, batallas verbales de creencias arraigadas, reflexiones serias del gozo de una vida, injurias, verdades, odios, quereres, apetencias, angustias, logros... palabras, palabras y más palabras...

Somos simples píxeles sensibles a la emoción. Eres el píxel de mi arco iris invertido.






Literatura de grado cero.

Día 5 soy feliz y sonrío, bajito y sin mucha fuerza pero sonrío. Ayer bebí demasiada esperanza, ilusión, y olvido

Rastrojo infame este vacío que nació de la intensa sensación de que sigues conmigo.  

Ojalá nunca me hubieras dado conciencia de tu existencia. 
No sé para ti, pero para mi todo sería más fácil. 
No tendría que tropezarme con todos los recuerdos que me has dejado cada vez que me despisto.  Siempre lo haces,  apareces sin que te llame y creo que en ese momento empiezo a echarte de menos. 
La corriente, esa jodida corriente que nos arrastró. 
Ya no tengo dolor, se quedó en la cornisa de la ventana de aquella habitación de hotel que daba a un patio interior. Te esperé toda la noche, dormida...cuando desperté y no estabas supe sin ninguna duda que nunca volverías. 
No lloré, ni me sentí triste. Te olvidé. Tres polvos de mierda, me dije, no fue más. 
Yo sólo quería verte y que me explicaras tú conducta. Y sobre todo saber que estabas bien, estabas bien...
Cada vez que sé que no vas a volver. Siempre me quedó pensando el por qué de tú conducta y como sé que no la hay,  te vuelvo a olvidar sabiendo que la próxima vez que aparezcas sin que te llame te volveré a olvidar.
No me puedo permitir el lujo de...
Perdóname.
Tu mente es un prodigio, entiende que a eso no quiera renunciar, sería una estupidez. 


Sueño

El cansancio se hizo cargo de la situación y me quedé plácidamente dormida. 

Estoy soñando contigo, estamos en el mar bañándonos libres y desnudos. 
Nos gustan mucho nuestros cuerpos. A mi el tuyo y a ti el mío, siempre que tenemos oportunidad nos los chupamos y los damos bocaditos como si fueran bombones helados con almendra.
Y en eso estábamos  entre risa y sonrisa cuando un viento helado me ha despertado y me ha arrancado el edredón. 
Está lloviendo fuera y hace frío. 
Se me ha quitado el sueño y estoy aquí escribiendo esto por si tú tienes algún super poder y me puedes devolver al sueño porque de verdad te digo que se nos veía tan felices y tan llenos de vida, de ilusión y de todas esas cosas chulas que sientes cuando te sientes amado y que es digno de mención contarlo aquí para que quede constancia.

Buenas noches y además son las buenas noches de mi día tres de soy feliz.

Ay¡ una gota se ha caído en el teclado, no tonto, no lloro es que estaba bebiendo agua.


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